Cada vez más, nos vamos acostumbrando a que aquello que siempre nos ha resultado normal, llegamos a verlo como algo especial, porque reconocer los propios errores, nos permite ser un poco más sabios, aunque algunos, da la sensación que se encuentran por encima del bien y del mal y por supuesto, son diferentes y están por encima del resto de los mortales.

Muchas veces, cuando somos conscientes de nuestra incapacidad y de la falta de competencia para determinadas tareas, lo más razonable, es reconocer hasta dónde podemos llegar y si no somos capaces de mejorar las cosas, buscar la forma más honorable de abandonar lo que estamos haciendo.

No resulta muy frecuente, que un dirigente político de alto rango, como lo es el vicepresidente de nuestra Comunidad, en la primera sesión del nuevo curso político después de las vacaciones, se haya explayado como lo ha hecho, porque estamos acostumbrados a ese lenguaje, llamémosle político, en el que se cuentan muchas cosas, casi siempre envueltas en palabras muy decoradas y bonitas, pero no se dice nada.

Que el señor vicepresidente, públicamente y con gestos destemplados haya asegurado que la sanidad, que por cierto, ellos controlan y dirigen, sea una puñetera vergüenza, es algo que el pueblo viene denunciando desde hace meses y que reconozca públicamente, que los servidores públicos hacen política mintiendo a la gente, también es algo que todos sabíamos ya, pero no por eso deja de sorprendernos.

En el año 2019, este señor aterrizó en la vida pública con el ánimo según se ve en la hemeroteca, de revertir costumbres irreverentes y cambiar lo que para él, se estaba haciendo especialmente mal, porque contaba con esa varita mágica que nos iba a incrementar el estado del bienestar.

En ese mismo año y por esas mismas fechas, el foro económico mundial había declarado que la sanidad pública de España estaba considerada la mejor del mundo y según los parámetros que se habían utilizado para llegar a tal conclusión, España ocupaba el tercer puesto después de Singapur y Japón, con muy poca diferencia en este pódium de la elite.

Que ha podido ocurrir para que en tan sólo dos años, alguien con un poder como el que él tiene para cambiar las cosas, haya llegado a hacer tales afirmaciones.

En este escaso tiempo en el que estamos siendo gobernados por quien ha manifestado tales declaraciones, vemos que la despoblación que estamos sufriendo en algunos territorios de Castilla y León y especialmente en el caso de Zamora es galopante; el crecimiento vegetativo ofrece los peores índices de todo el Estado; la natalidad está por los suelos; cuando en toda España las cifras de paro han supuesto un bálsamo para la situación que estamos padeciendo, en Zamora se ha incrementado el número de desempleados; somos una provincia pobre pero para desplazarnos a la capital de España tenemos que afrontar los costes más altos de autopistas; en los meses de estío se nos priva del agua necesaria para bestias, campos de cultivo y personas. Así podríamos seguir describiendo toda la situación que está padeciendo esta provincia gobernada desde lejos por ese señor y ya no se puede estar peor, por lo que el pueblo ha comenzado a mostrar una desafección con sus representantes públicos y ha dicho basta y es frecuente percibir diariamente el malestar y el desánimo que en poblaciones siempre sumisas, están comenzando a levantar la voz muy cabreadas.

Era costumbre del buen político echar siempre balones fuera, unas veces se aludía a la competencia que correspondía a otros, otras se echaba la culpa a los que habían estado antes, el caso era siempre dar capotazos cuando el problema venía de frente.

Pero la sanidad rural que debería ser digna y se ha pervertido de tal forma que una gran parte de la población desconoce dónde tiene que ir para que atiendan su dolencia, es una competencia directa de quien hace tales declaraciones, ya que en estos dos años se ha tratado de cambiar el sistema de atención sanitaria en el mundo rural desatendiendo claramente a la población y cuando vamos todavía en burro y en carro, pretenden que circulemos con un Ferrari, porque la telemática sigue siendo la gran desconocida para una gran parte de la población y aquellos a los que no les produce vértigo muchas veces no cuentan con una señal digna para poder conectarse, solo faltaba que las peticiones de cita se hicieran en arameo, para seguir ofreciendo números bajos de poca demanda.

Después de estas declaraciones tan explicitas, esperaba una salida digna por parte de quienes han tenido la competencia para que la sanidad de esta provincia se encuentre tan olvidada como la tenemos, hasta que me he dado cuenta detrás de este calentón, hay un servidor público y algo debe tener el poder, porque cuando se llega a lo más alto, ni con agua hirviendo.

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