Ayer tarde, multitudinaria Concentración desde la plaza de la Constitución hasta la Marina, que concentró a cientos de habitantes de los más de 50 pueblos afectados que se desplazaron a la capital para exigir cambios y responsabilidades.

Un trayecto plagado de mensajes meridianamente claros contra el Gobierno de la Junta y sus responsables. Los asistentes exhibieron multitud de carteles en los que pidieron la dimisión de Mañueco y de Quiñones, a quienes culparon de “quemar el futuro” de su tierra. 

El griterío y ruido de motosierras, bocinas y petardos llenó el ambiente de un ruido ensordecedor que se convirtió en la voz del descontento de lugares como Ferreras de Arriba, Otero de Bodas, Tábara, o el valle del Tera, y habitantes de todas estas poblaciones afectadas, portaron carteles para poner nombre a los espacios rurales calcinados durante los fuegos que han convertido a Zamora en el epicentro de los incendios. 

Concentrados ya en La Marina y frente a la Delegación Territorial de la Junta, los asistentes exigieron el fin de “las mentiras” y reivindicaron la unidad de toda la provincia ante las pérdidas que están sufriendo sus comarcas debido a los fuegos y a las que también aludió el manifiesto leído a continuación por los representantes de “La Culebra no se calla”. El colectivo indicó en su alocución, que Zamora sufre estos días “la mayor catástrofe socioambiental del país detrás del hundimiento del Prestige”, y lamentó “los miles de esperanzas, proyectos, recuerdos y formas de vida que han quedado enterrados bajo las cenizas”. 

Los convocantes exigieron “un cambio radical en las políticas” ante la realidad del cambio climático, y reiteraron que “la principal responsabilidad hay que buscarla en la Administración autonómica”, por su “ausente planificación”, y en Suárez- Quiñones por mantener desactivado el operativo completo en la Sierra de la Culebra y por “no atender las demandas de dignificación” de los forestales. 

El colectivo pidió responsabilidades al consejero de Medio Ambiente y también el presidente Mañueco, antes de exigir más medios, el desarrollo del estatuto básico del bombero forestal y la declaración de zona catastrófica para todos los municipios afectados. Además, reiteraron que “el verano no ha acabado, y la sequía tampoco”, por lo que exigieron una buena prevención para evitar nuevos incendios de gravedad. 

Como no podía ser de otra forma, hubo una mención especial para el recuerdo de los fallecidos, Daniel Gullón y Victoriano Antón, protagonistas “del capítulo más estremecedor” de estos fuegos y que fueron homenajeados con un emotivo minuto de silencio. Una pancarta recordó al manguerista de Ferreras de Abajo, y le pidió un cuidado para los de a pie “porque los sillones ya están protegidos”. 

Por otro lado, el colectivo convocante y quienes respaldaron el manifiesto, reiteraron la importancia de vigilar las ayudas y su distribución, y expresaron su dolor por verse “unidos frente a una nueva desgracia”, y reiteraron que “esta unión colectiva debería interpretarse como un escenario de trabajo conjunto para conseguir un futuro mejor para la Sierra de la Culebra y para la provincia”. “Es un reto mayúsculo, pero, con el apoyo de todos, recuperaremos el presente y el futuro de Zamora”, gritaron los representantes de “La Culebra no se calla”, antes de recordar el sentido de su propio nombre y anunciar nuevas movilizaciones para agosto. 

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