almeida – 17 de octubre de 2016.

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Cada uno de nosotros, a lo largo de nuestra vida, por las acciones que vamos realizando, con el paso del tiempo somos recordados por los demás por esos detalles que quedarán para siempre y en el caso de D. José Manuel Ramos Gordón,

la mayoría de sus feligreses coinciden en que era una persona que desprendía bondad y para muchos, esa definición representa el mejor legado que se puede dejar a los demás.

SAF 161016 0107            D. José Manuel llegó hace muchos años a Tábara, más de cinco lustros, que para muchos representa toda una vida y desde que se hizo cargo de la labor pastoral en Tábara y en otros pueblos de los alrededores, se implicó en resolver los problemas de los que llamaban a su puerta, porque la puerta de don José Manuel siempre se encontraba abierta para sus feligreses, por ese motivo, cuando después de tanto tiempo se le requirió para otras tareas importantes en su trabajo diario, sus feligreses querían reconocer su labor y se organizó una despedida en la que el párroco sintiera el calor que todos sus parroquianos deseaban manifestarle.

            Inicialmente causó cierta sorpresa que en verano se sustituyera al cura que conocían de toda la vida en Tábara y los pueblos cercanos, aunque pensándolo bien, las personas capacitadas siempre son demandadas para cargos de mayor responsabilidad y en este caso, el nuevo obispo de la diócesis requirió su conocimiento para rodearse de las personas que pueden hacer su responsabilidad un poco más fácil y don José Manuel estaba destinado a estas tareas desde las que se dirige el camino que debe seguir la iglesia en la que se encuentran.

            Desde su marcha, fue cobrando forma la idea de hacerle un sentido homenaje en el que pudiera sentir el calor con el que su pueblo le recordaba y le recordaría siempre y ese reconocimiento le llegó en el día de ayer donde casi 300 personas se reunieron para una comida de hermandad en la que don José Manuel percibió que su paso por estas tierras no había sido en vano, la semilla que fue sembrando germinó con fuerza como así pudo percibir de la mayoría de las personas que asistieron al acto.

            Comenzó todo, con una misa concelebrada en la que don Carlos, el nuevo párroco de Tábara contó con don Pedro, prior de los Agustinos de Salamanca que acude habitualmente al cercano pueblo de Sesnández de donde es oriundo, y quiso participar en la celebración de la Eucaristía.

            Finalizada la misa, Aurelio Tomás, feligrés de Pozuelo de Tábara y vicepresidente de la Diputación de Zamora tomó la palabra para ensalzar las virtudes del hombre por el que estábamos todos reunidos en el templo de Tábara.

     SAF 161016 0113       Resaltó la humildad de este sencillo hombre que como las grandes personas que conocemos, destaca por eso, por saber y ser sencillo ante los demás y eso es lo que les convierte en grandes personas. Pero no solo el párroco ha destacado por su cercanía, también por su buen hacer en todos los temas en los que se implicaba, estar al lado siempre de las personas que le necesitaban y sobre todo por rejuvenecer todo el patrimonio de estos pueblos que estaba casi desaparecido y él supo ver el valor que atesoraban y se encargó de sacarlo a la luz y hacernos ver a los demás lo que siempre se había visto como normal y era algo extraordinario, destacando su trabajo en la recuperación y en la difusión de los tesoros que en Tábara se realizaron hace más de mil años en el Monasterio de San Salvador con sus trabajos de investigación sobre los beatos.

            Una comisión de Moreruela, también resaltó cada una de las cualidades de don José Manuel y parecía como si cada uno de los asistentes al templo asintiera en cada palabra que se iba diciendo haciéndola suya.

            Cerró el turno de intervenciones José Ramos San Primitivo alcalde de Tábara quien tuvo que reconocer que los que le habían precedido en el uso de la palabra, habían agotado casi todos los adjetivos calificativos hacia don José Manuel y a él solo le quedaba ratificar y hacer suyos cada una de las cosas que se habían manifestado.

            José Ramos, quiso destacar el trabajo del párroco en su tarea de investigador, habiendo conseguido hacer de Tábara un lugar en el que la historia se puede poner al alcance de las miles de personas que nos visitan y el reciente premio concedido por la Diputación de Zamora, es en buena parte por ese trabajo que el párroco fue haciendo a lo largo de los años que estuvo con nosotros.

            Era el momento de los regalos para que a pesar que se encontrara lejos, tuviera siempre el recuerdo y sintiera el calor de sus feligreses y entre otros, la comisión venida desde Moreruela le hizo entrega de una bonita Biblia que seguro que será uno de los libros que don José Manuel tenga siempre a mano y el alcalde de Tábara le hizo entrega de un pergamino para que tuviera siempre a Tábara en su recuerdo y en su corazón.

            Los buenos deseos de todos se fueron mezclando con sentidos abrazos que el párroco fue recibiendo de todos y cada uno de los que sentían perder a una persona que en algún momento llegaron a imaginar que estaría siempre a nuestro lado cuando se le necesitaba y ahora se sentían un poco huérfanos, aunque son ciclos de la vida y seguro que pronto el nuevo párroco, don Carlos se va haciendo con el mismo cariño por parte de los feligreses que ahora sienten la marcha de don José Manuel.

  SAF 161016 0190 Pano          Como cierre de este homenaje, se había previsto una comida de hermandad y previendo la asistencia que la convocatoria iba a tener, se buscó un lugar que pudiera acoger a todos los interesados en despedir a don José Manuel y el único lugar que reunía condiciones era el edificio del Cubo donde se encargó un catering para todos los asistentes que disfrutaron de ese momento en compañía de quien durante tantos años se había destacado por la labor que había realizado por y para los demás.

            El poso que don José Manuel ha dejado en los pueblos en los que ha realizado tanto tiempo su trabajo pastoral, tardará en diluirse, seguramente nunca lo hará, porque ha dejado esa semilla que ha encontrado en algunos corazones el lugar ideal para que pueda germinar y durante mucho tiempo vaya dando el fruto que el sembrador sabía que proporcionaría.

            Repitiendo las palabras que seguramente ayer más se expresaron en cada uno de los saludos y abrazos que el párroco fue recibiendo; “Gracias don José Manuel por haber estado siempre en el lugar en el que se le necesitaba, por todo lo que ha hecho por cada uno de sus feligreses y los mayores deseos para que en su nueva labor tenga todo lo que espera obtener y sobre todo, deje el mismo poso que ha dejado en la mayoría de las personas de estos pueblos de la comarca tabaresa, nunca le olvidaremos”.

 

 

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Distintos momentos del acato de despedida a D. José Manuel- Fotos: SAF