A lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, muchos zamoranos se vieron obligados a tener que emigrar, tratando de encontrar un mejor porvenir para los suyos, viéndose obligados a tener que dejar atrás, la tierra que mantenía todos sus recuerdos y las raíces que les ligaban a ella.

Asturias, Madrid, Cataluña y el País Vasco, fueron algunos de los principales destinos, que muchos zamoranos escogieron para la nueva vida que esperaban tener por delante.

Entre aquellos que fueron acogidos en el País Vasco, fue surgiendo esa morriña, por lo que habían dejado atrás y periódicamente, se reunían para hablar de los recuerdos que todavía conservaban frescos en su memoria. De estas reuniones fue brotando el germen de lo que con el tiempo se convertiría en el centro zamorano, que en el caso de los que se habían establecido en Vizcaya, acabaron formando el centro zamorano de Barakaldo.

Allí podían reunirse y realizar algunas actividades, en los cuales estaba siempre presente la tierra que todos habían dejado atrás y en esas reuniones, la gastronomía y la cultura representaban algunos de los principales temas de conversación.

Muchos zamoranos residentes en Vizcaya, se fueron haciendo socios de este centro zamorano, que en la actualidad cuenta con más de 160 socios de todos los pueblos y comarcas de Zamora.

Desde que en el año 1958 se constituyó oficialmente este centro, han sido muchas las iniciativas que los socios han llevado a cabo y además de las fiestas que anualmente realizan en su sede social, aprovechan cualquier ocasión para realizar excursiones culturales, principalmente hasta la provincia que les vio nacer.

En estas salidas que organizan una vez cada año, no puede faltar esa comida de hermandad que une un poco más a los que participan en ella y desde hace años, vienen realizando estos encuentros alternando cada año el lugar en el que se van celebrando tratando de ir conociendo las principales comarcas de Zamora.

Desde hace años, el presidente del centro zamorano de Barakaldo es José Ballesteros, un Tabarés que, como muchos otros, encauzó su vida en Vizcaya y en esta ocasión, teniendo en cuenta la afección que los incendios habían provocado en la comarca de Tábara, propuso a su junta directiva, realizar este encuentro en la villa que le había visto nacer.

El programa que tenían organizado este año, consistía en disfrutar y conocer mejor el pueblo de Tábara y a la una, en la torre de Tábara, Antonio Juárez, alcalde del municipio, fue dando la bienvenida a los más de 30 integrantes de este colectivo, que se desplazaron hasta nuestro pueblo.

Una visita obligada era conocer el centro de interpretación de los beatos, el lugar más representativo que Tábara puede mostrar a nuestros visitantes y siguiendo las explicaciones que Raquel Herrera les iba ofreciendo, fueron conociendo algunos de los códices medievales que se iluminaron en el Scriptorium Tabarés.

Para la mayoría, representó una agradable sorpresa comprobar como en un pequeño pueblo de la provincia de Zamora, se ha concentrado una historia y una cultura que, con el paso del tiempo, ha llegado a representar un modelo del arte medieval que en los monasterios se conseguía crear.

Tras la visita al Centro de interpretación de los beatos de Tábara, el grupo se desplazó hasta el salón de actos de la torre del reloj, donde José Almeida, hospitalero del albergue municipal de Tábara, les ofreció una conferencia sobre la relevancia que Tábara ha representado a lo largo de la historia en el camino sanabrés, destacando la acogida tradicional que allí se ofrece, la cual es reconocida por los peregrinos de todo el mundo que encuentran hospitalidad en sus instalaciones.

Como no podía ser de otra forma, este encuentro se clausuró con una comida de hermandad a la que asistieron todos los que se habían desplazado hasta Tábara y en el restaurante el Roble, pudieron disfrutar de esas delicias culinarias que esta tierra ofrece a quienes nos visitan.

Representa una labor muy importante la que estos centros realizan para aquellos que sienten añoranza de la tierra que han dejado atrás y sin duda, el centro zamorano de Barakaldo, es uno de los centros regionales que más actividad realiza para sus socios, porque las raíces que por un motivo o por otro hemos tenido que dejar atrás, representan ese vínculo que siempre nos liga a la tierra que nos vio nacer y al menos, una vez al año, es necesario mantener vivo ese recuerdo con el reencuentro de familiares y amigos, a los que no se ve durante todo el año.

Ahora el centro zamorano de Barakaldo, se encuentra preparando el programa de actividades, que con motivo de las fiestas anuales que realizan, se dará a conocer próximamente y en el que la cultura, la gastronomía y el recuerdo siempre presente, de las raíces que nos ligan a esta tierra, se percibirá en cada uno de los actos programados.

Agradecemos la visita que han realizado a Tábara, y estamos seguros de que la acogida y la hospitalidad que se les ha ofrecido, habrá estado a la altura de lo que esperaban encontrar.

Fotos de la noticia – SAF

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