El ajo, representa uno de los ingredientes básicos en la cocina mediterránea y principalmente es imprescindible en una gastronomía como la de nuestra tierra, en la que junto a la cebolla, representa la base de cualquier guiso o cualquier salsa que se elabore en los fogones, que representan ese sabor tan particular de nuestra gastronomía.

Es un producto especialmente rico en sustancias antioxidantes y siempre ha representado un antibiótico natural, cuya ingestión combatía los virus, bacterias y hongos que nuestro organismo en ocasiones acumulaba.

No se conciben una gran cantidad de platos presentes en nuestra cocina, sin ese aroma y el inconfundible sabor, que el ajo proporciona en el resultado final de cada elaboración, convirtiéndose en uno de los ingredientes indispensables que en cada cocina siempre se tiene a mano.

Además del consumo que en Zamora se produce de este ingrediente tan importante, la comarca de la Guareña, es una de las principales productoras de ajos, siendo cada vez más amplias las extensiones de cultivo que se dedican a su producción y se ha convertido en una tradición las ferias que se hacen para su distribución a los amantes de este ingrediente.

En Tábara se ha celebrado la segunda feria de productores de ajo. El año pasado con motivo de la pandemia, los responsables municipales previendo que los productores que había en nuestra provincia que esperaban la feria que todos los años se celebra durante las fiestas de San Pedro y que debido a la suspensión de algunas actividades, no iban a poder dar salida a la cosecha que habían recogido, les ofrecieron disponer de un puesto en el mercadillo que se celebra los sábados, para que quienes lo desearan, expusieran sus productos junto a los demás vendedores.

Este año, se ha repetido la experiencia y el pasillo central de la plaza de Tábara, ha sido el lugar en el que se ha ubicado a los productores que se han animado a repetir la experiencia y se encontraba con puestos en los que el ajo era el principal protagonista, para que todos los visitantes del mercadillo pudieran proveerse de este producto tan necesario y fundamental en cada hogar.

Confiemos que las ventas hayan cubierto las expectativas de los expositores y se consolide esta iniciativa en años sucesivos, porque el mercadillo de los sábados representa el lugar más propicio para poder ofrecer todo lo que el campo produce y con la afluencia de personas que regresan a sus orígenes, una de las cosas que más añoran son los productos naturales, que los labradores con mimo cultivan en sus huertas.

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