• En un día marcado por la tristeza y la angustia, hoy, 3 de mayo, recordamos a Leticia, una víctima más de la violencia machista. Seis años han transcurrido desde que su vida fue truncada por un acto de violencia sin sentido, y su ausencia sigue pesando como una losa sobre quienes la amaban.

En la Plaza Mayor de Tábara se ha hecho un homenaje recordatorio a Leticia, con fotografías de ella con frases de recuerdo y globos y girasoles, este último simboliza a Leticia.

Los niños del Aula de Madrugadores del CRA de Tábara, de la mano de Ana y Mónica, han creado girasoles de papel con todo el cariño para Leti, creando con ellos un jardín en la Plaza Mayor.

En palabras cargadas de dolor y desesperación, aquellos que aún lloran su pérdida expresan su profundo sufrimiento. Seis años de vacío, de preguntas sin respuesta y de un dolor que parece no tener fin. Seis años de ausencia que solo han servido para intensificar la sensación de injusticia y la necesidad de que se haga justicia.

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El responsable de arrebatar la vida de Leticia fue descrito como un trastornado, un asesino desalmado que actuó sin piedad. La certeza de que pronto estará en libertad, mientras ella permanece en la oscuridad para siempre, es un pensamiento que atormenta a quienes la amaron y la recuerdan con cariño.

Pero más allá del dolor individual, las palabras de quienes la lloran resuenan como un llamado urgente a la acción colectiva. Es necesario modificar las leyes, endurecer las sentencias para aquellos que cometen crímenes atroces como el que acabó con la vida de Leticia. La impunidad no puede ser la norma en una sociedad que aspira a ser justa y equitativa.

El caso de Leticia no es único. A diario, demasiadas personas sufren las consecuencias de la violencia machista. Nuevos asesinatos, violaciones, agresiones que parecen no tener fin. Es un grito desgarrador que nos recuerda que aún queda mucho por hacer en la erradicación de esta lacra social.

La violencia machista no es solo un problema individual, es un problema sistémico que requiere un compromiso firme y decidido de toda la sociedad. Debemos enfrentar la oscuridad que habita en la mente de aquellos que perpetúan estos actos aberrantes, y no permitir que su sombra nos envuelva a todos.

En este día de dolor y recuerdo, honramos la memoria de Leticia. Su amor y sus recuerdos siguen vivos en los corazones de quienes la amaron, y son un recordatorio de que la lucha contra la violencia de género debe ser constante y sin tregua. Porque mientras haya una sola persona que sufra, nuestra tarea no estará completa.

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