- La bendición de cuatro niños, el altar elaborado por vecinos y la participación del grupo infantil de Paloteo llenaron de emoción una de las festividades más arraigadas de la localidad

En una jornada marcada por las altas temperaturas, Tábara volvió a demostrar este domingo que sus tradiciones siguen más vivas que nunca. La celebración del Corpus Christi reunió a numerosos vecinos en torno a una de las festividades más emblemáticas del calendario local, una cita en la que la fe, la cultura popular y el sentimiento de comunidad se dieron la mano para ofrecer una estampa cargada de emoción y significado.
Las calles de la localidad se llenaron de solemnidad, color y el característico aroma del romero, mientras la comunidad acompañaba al Santísimo Sacramento en una procesión que volvió a convertirse en uno de los momentos más esperados del año.
Un altar elaborado con cariño y dedicación

Como viene siendo tradición, el altar instalado para la celebración volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la jornada. Desde primeras horas del día, las familias Pernía Bernardo y Romero, junto a varias vecinas de la localidad, trabajaron con esmero para crear un espacio lleno de flores, símbolos religiosos y detalles cuidadosamente preparados.
El resultado fue un altar que destacó por su belleza y por el cariño depositado en cada uno de sus elementos, reflejando el compromiso de muchas personas por mantener vivas las costumbres que forman parte de la identidad de Tábara.
Cuatro niños protagonizan uno de los momentos más emotivos

Uno de los instantes más especiales de la jornada fue la bendición de los niños nacidos desde la última celebración del Corpus Christi. Cuatro pequeños ocuparon un lugar destacado en el altar y recibieron la bendición del párroco, D. Samuel, ante la mirada emocionada de familiares, amigos y vecinos.
El gesto simboliza la protección y acogida de las nuevas generaciones dentro de la comunidad y representa uno de los momentos más entrañables de esta festividad, donde la infancia se convierte en símbolo de esperanza y continuidad.

Junto al Santísimo, y siguiendo una tradición que se mantiene viva generación tras generación, los tres niños que este año han celebrado su Primera Comunión acompañaron toda la procesión esparciendo pétalos de flores por las calles de Tábara. Su caminar pausado delante de la Custodia, sembrando de color y delicadeza el recorrido, aportó una de las imágenes más emotivas de la jornada y simbolizó la pureza, la fe y la continuidad de unas costumbres que forman parte de la identidad del pueblo.
Esta escena aportó una gran carga visual y emocional a una celebración en la que la infancia volvió a ser una de las grandes protagonistas del Corpus tabarés.
El Paloteo infantil mantiene vivo un legado centenario

Tras la celebración de la Santa Misa, la procesión recorrió las calles de la localidad acompañada por numerosos fieles. Junto al Santísimo Sacramento bajo palio, destacó la participación del grupo infantil de Danza de Paloteo de Tábara, cuyos integrantes volvieron a demostrar que esta tradición centenaria continúa plenamente vigente.
Ataviados con sus coloridas coronas de flores y portando los tradicionales palos de madera, los más pequeños ofrecieron una imagen que emocionó a los asistentes y que simboliza el relevo generacional de una de las manifestaciones culturales más representativas de la villa.
Detrás de esta continuidad se encuentra el esfuerzo de numerosas personas que trabajan para conservar este legado, manteniendo vivo el espíritu de Carlos Fresno Gago, impulsor fundamental del grupo actual de Paloteo, cuya huella sigue muy presente en cada actuación y celebración.
Una fiesta que une pasado, presente y futuro

El Corpus Christi de Tábara trasciende el ámbito estrictamente religioso para convertirse en una expresión colectiva de identidad, tradición y pertenencia. Es una celebración que conecta a las nuevas generaciones con las raíces de la localidad y que cada año reúne a vecinos de todas las edades en torno a valores compartidos.
La presencia de los niños, la implicación de las familias, el trabajo de los voluntarios y la continuidad de tradiciones como el Paloteo convierten esta festividad en una muestra de la fortaleza cultural y social de Tábara.
Un año más, la localidad habló con su voz más profunda a través de las flores, la fe, la música, la danza y la ilusión de los más pequeños, reafirmando que el Corpus Christi sigue siendo una de las celebraciones más queridas y representativas del municipio.













































































