• En una noche cargada de simbolismo, emoción y raíces compartidas, Tábara vivió ayer una de sus veladas más entrañables: la celebración de la Hoguera de San Juan, una tradición que conjuga fuego, folclore y fraternidad para marcar el paso de lo viejo a lo nuevo, de la oscuridad a la luz. Y todo ello, gracias al incansable trabajo de la Asociación Cultural Magius, que volvió a demostrar que la tradición no solo se conserva, se vive y se comparte.

Frente al Auditorio Leticia Rosino, el corazón cultural de la localidad, centenares de vecinos se congregaron para celebrar una noche mágica que año tras año cobra más fuerza y sentido. La fiesta comenzó con una vibrante muestra de folclore a cargo del grupo Manteos y Monteras de Aliste, embajadores de la música y la danza tradicional alistana, que llenaron las calles de ritmo, color y memoria popular.

Su pasacalles tradicional desembocó en el Auditorio, donde ofrecieron una actuación inolvidable como parte de su gira 2025, con un repertorio que emocionó tanto a mayores como a pequeños. Sonaron piezas tan queridas como Pedindo perdón, el baile de la botella, ejecutado con sorprendente soltura por los niños, la jota de la canastilla, un mix de Charros de Samir y Nuez, la jota del cribero, Tío Vicente, Inés, Inés, el Maneo de Seaia… hasta culminar, como manda la tradición, con el solemne Bolero de Algodre.

Este grupo, fundado en 2011, ha hecho de su pasión por el folclore alistano un proyecto cultural de largo aliento que rescata y transmite las raíces a través de talleres, conciertos y festivales. Anoche, con su presencia, convirtieron Tábara en un pequeño epicentro de la tradición viva.

Una cena de hermandad… y un homenaje a la mirada

Tras la música, llegó el momento de compartir mesa y sabores, en una cena comunitaria que reunió a más de trescientas personas en la explanada frente al Auditorio. Bajo las estrellas, y con las brasas aun esperando su momento, los vecinos degustaron viandas preparadas con mimo: tortillas de todos los estilos, empanadas caseras, el tradicional hormazo de la tierra, jamón, chorizo… Una muestra más de cómo la gastronomía puede ser también una forma de hacer comunidad.

En ese ambiente de cercanía y disfrute, la Asociación Cultural Magius dio a conocer a los ganadores del concurso de fotografía que habían convocado para este año, una iniciativa destinada a capturar los momentos, paisajes y emociones que definen el alma de Tábara. El jurado de excepción no podía ser otro que los propios integrantes del grupo Manteos y Monteras, quienes eligieron las tres imágenes más representativas a su parecer.

El tercer premio fue para la fotografía número 23, firmada por Estefanía; el segundo galardón recayó en la número 30, obra de Katy Árias; y el primer premio, con una imagen que conmovió por su fuerza expresiva, fue para la número 37 de Carla Vara. Fue un momento especial, cargado de orgullo y emoción, en el que se celebró también el talento artístico local y la forma en que las imágenes pueden contar historias sin palabras.

Chocolate, queimada y deseos al fuego

Como colofón culinario, la Asociación Cultural Magius repartió un reconfortante chocolate caliente con bizcochos, un gesto tan sencillo como poderoso, que reunió a todos en torno a la calidez de una taza y la conversación espontánea. Pero la noche aún tenía más magia guardada.

Acompañada del tradicional conxuro, llegó la queimada, esa bebida ancestral gallega que, más que un licor, es un ritual. El aguardiente, el azúcar, el café y las cáscaras de limón y naranja ardieron mientras las palabras del conjuro invocaban la protección, la alegría y el alejamiento de lo negativo.

Y fue entonces cuando el fuego volvió a ocupar el centro de la escena. La Hoguera de San Juan se encendió con solemnidad y esperanza. En ella, los asistentes quemaron papeles donde habían escrito sus miedos, errores, penas… todo lo que deseaban dejar atrás. Las llamas alzaron al cielo ese simbolismo purificador, y el silencio emocionado que acompañó la quema de los deseos fue el testimonio más elocuente de la conexión entre pasado, presente y futuro.

Magius, corazón cultural de Tábara

Nada de esto habría sido posible sin la dedicación, sensibilidad y compromiso de la Asociación Cultural Magius, que una vez más demostró que la cultura no se improvisa, se trabaja con amor y visión de futuro. Su capacidad para organizar eventos que conjugan lo tradicional con lo colectivo convierte cada cita en una experiencia compartida que refuerza los lazos del pueblo y da sentido a la palabra comunidad.

La Hoguera de San Juan de Tábara no fue solo una fiesta: fue un acto de identidad, de renovación y de gratitud, vivido intensamente por un pueblo que sabe que las tradiciones no están para ser recordadas, sino para ser vividas, abrazadas y transmitidas.

Y así, entre llamas, canciones, abrazos y chocolate, Tábara volvió a encender su alma. Gracias, Magius.

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