Generalmente, se conoce como enfermedades raras, a aquellas que padece un porcentaje muy reducido de la población y al ser muy pocas, sobre el porcentaje total, y para las personas que lo padecen, no se habilitan los recursos necesarios para poder estudiarlas y darles el tratamiento que se merecen.

Cada vez, resulta más frecuente escuchar dolencias nuevas que para la mayoría nos resultan desconocidas, solamente somos capaces de diferenciarlas, si tenemos la mala suerte de contar entre los que la padecen, con algunos de nuestros allegados.

Para las industrias farmacéuticas, que son las que cuentan con los medios para poder atajarlas, no resulta rentable, dedicar recursos humanos y medios materiales para su investigación, porque no hay una masa crítica suficiente de pacientes, que puedan amortizar la inversión que tienen que hacer, para conseguir erradicarlas.

Son muchas las dolencias que están consideradas como enfermedades raras, cada vez lo son más y si no contamos con la implicación de los que pueden obligar a estudiarlas, a aquellos que cuentan con los medios, cada vez seguiremos hablando más de este tipo de enfermedades.

Últimamente cada dolencia, suele tener un día al año, en que se la visibiliza, para que el resto de la población se conciencie de que existen, aunque tengan la fortuna de no contar con ningún conocido que la sufra y durante este día, conseguimos que las conciencias se remuevan y seamos conscientes, del mal que otros están padeciendo.

Como no podía ser de otra forma, estas enfermedades raras también cuentan con su día y para ellas, se ha elegido el día más raro que tenemos cada cuatro años, el 29 de febrero, que es el que va regulando nuestro calendario y solamente se produce cuando los años son bisiestos, un año de cada cuatro.

Los otros tres años que no cuentan con esa fecha en el calendario, se conmemora este día, el día más cercano, 28 de febrero, un día en el que la conciencia nos permite recordar, que existen miles de personas enfrentadas a una dolencia de la que no esperan cura, porque no resulta rentable para las empresas que puedan erradicarla.

El ayuntamiento de Tábara, tratando de visibilizar este problema, el día 28 de febrero ha instalado una iluminación diferente, en uno de los monumentos más representativos de nuestro pueblo, el erigido a la memoria de León Felipe el hijo predilecto de Tábara.

Confiamos que esta iniciativa y todas las que se hacen para visualizar este problema, sean capaces de remover las conciencias de las poderosas farmacéuticas y dediquen una parte de sus cuantiosos beneficios a tratar estas dolencias, para ello sólo es necesario que allí donde están implantadas, los gobiernos les obliguen a hacerlo.