- Ayer, 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Tábara volvió a demostrar que es un pueblo unido, consciente y comprometido. Más de 130 personas respondieron a la convocatoria de la Fundación Leticia Rosino y el Ayuntamiento de Tábara, llenando la Plaza Mayor en un acto cargado de emoción, respeto y reivindicación.
39 sillas para 39 ausencias

Desde primera hora, el paseo central de la plaza ofrecía una imagen imposible de ignorar:
39 sillas, una por cada mujer asesinada este año en España, con su nombre y una flor.
Un homenaje sencillo, pero devastador, preparado por la Fundación Leticia Rosino para recordar que cada ausencia es una vida truncada y una familia marcada para siempre.
Un pueblo unido frente al silencio

Ya por la tarde, más de un centenar de vecinos se congregaron en torno al acto central.
La concejala de Cultura, Paquita, abrió la concentración con un mensaje claro: “No hablamos de casos aislados, sino de un problema social que requiere constancia, responsabilidad y una respuesta colectiva”.
Recordó datos que estremecen:
- 52.000 denuncias por violencia de género en lo que va de 2025.
- Más de 47.000 mujeres reconocidas como víctimas.
- 38 mujeres asesinadas este año por sus parejas o exparejas.
- Desde 2003: 1.293 mujeres asesinadas.
- Y, dolorosamente, 3 menores asesinados en casos de violencia vicaria en 2025.
La concejala insistió en que la educación en igualdad, la coordinación institucional y la prevención son pilares innegociables para frenar esta realidad.
Las palabras que nunca deberían pronunciarse

Uno de los momentos más intensos llegó de la mano de Inma, madre de Leticia Rosino, asesinada hace siete años. Su intervención, cargada de dolor y dignidad, mantuvo en silencio absoluto a la plaza:
“Dolor por las 39 mujeres asesinadas este año. Dolor por todas las vidas rotas y las familias devastadas. Pero también determinación, porque el silencio nunca protegió a ninguna víctima”.
Inma reclamó una reforma urgente del sistema judicial y de la Ley del Menor:
“Las leyes deben cambiar. No podemos permitir que un sistema que debería proteger a las víctimas favorezca más a maltratadores y asesinos. La justicia debe ser un refugio”.
Un gesto que iluminó la plaza

Tras sus palabras, comenzó uno de los actos más simbólicos de la tarde.
Inma leyó, una a una, las 39 víctimas de este año.
Por cada nombre, una mujer encendió una vela y la depositó en el suelo hasta formar un gran 016, el número al que hay que llamar ante cualquier caso de violencia de género.
Un gesto sencillo, pero profundamente conmovedor.
Un minuto de silencio que lo dijo todo
El acto concluyó con un minuto de silencio que llenó la plaza de una fuerza que ningún discurso podría igualar.
Tábara, como tantas localidades en el mundo, recordó que la unión es la herramienta más efectiva contra la indiferencia.
Un mensaje final para no olvidar

El acto dejó una idea clara:
mirar hacia otro lado también es violencia.
Tábara pidió justicia, educación y respeto.
Pidió un futuro en el que este acto no tenga que volver a celebrarse.
Porque, como repitieron los asistentes,
“Ni una menos. Nunca más.”











































