- La Virgen de la Asunción protagonizó los actos religiosos de la jornada, mientras que la Carrera de Calzoncillos abrió un intenso 15 de agosto que tuvo como grandes citas el festival taurino, la Orquesta Princesa, dos toros de fuego y una alborada con Manaita Rumbera

Tábara vivió ayer, sábado 15 de agosto, el día cumbre de sus Fiestas Patronales 2026, una jornada en la que tradición, devoción, tauromaquia y música se sucedieron prácticamente sin descanso. Desde las siete de la mañana hasta la hora del desayuno del día siguiente, el pueblo volvió a demostrar que el 15 de agosto se vive de una manera especial.
Y para comenzar el día grande había que hacerlo con una de esas citas que, por peculiar que pueda parecer a quien llega de fuera, se ha ganado ya un lugar propio dentro del programa festivo tabarés: la tradicional Carrera de Calzoncillos.
A las siete de la mañana… ¡a por el título de Capitán y Capitana Calzoncillos!
A las 07:00 horas, cuando algunos todavía no habían dado por terminada la noche anterior, la Fuente Los Caños se convirtió en escenario de esta divertida competición.
«¿Te crees digno de convertirte en el nuevo Capitán o Capitana Calzoncillos? ¡Ven y demuéstralo!». Con este particular desafío se convocaba a los jóvenes tabareses dispuestos a superar las diferentes pruebas y alcanzar antes que nadie la meta.
Humor, carreras, pruebas y muchas ganas de pasarlo bien volvieron a marcar una actividad organizada por la Asociación de Peñas de Tábara (APT) junto a las peñas Koma Etíliko y La Bodeguilla.
Una forma muy tabaresa de recibir el día más importante de las fiestas.
Tábara honra a la Virgen de la Asunción
Después de la diversión llegó el momento más solemne de la jornada.
A las 13:00 horas, la iglesia acogió la tradicional Misa en honor de Nuestra Patrona, la Virgen de la Asunción, uno de los actos centrales de las fiestas patronales.
La celebración contó también con la ofrenda floral a la Virgen de la Asunción realizada por la Asociación de Peñas de Tábara, sumándose las peñas a la vertiente religiosa y tradicional de una jornada especialmente significativa para el pueblo.
El bullicio festivo dejó así paso durante unas horas a la devoción y a una tradición que continúa pasando de generación en generación.
La tauromaquia protagoniza la tarde

A las 18:30 horas en punto, todas las miradas de los aficionados taurinos se trasladaron hasta la Plaza de Toros de Tábara, donde se celebró el Festival Taurino Mixto, organizado por el Ayuntamiento.
La cita constituyó uno de los grandes acontecimientos de la tarde del 15 de agosto y reunió a numerosos aficionados en torno a una tradición que forma parte del programa del día grande.
Tu Voz Digital dedica una información aparte al desarrollo del festejo taurino.
La Orquesta Princesa conquista la noche tabaresa

Y después de un día intenso todavía quedaban muchas horas de fiesta.
A las 00:30 horas llegó una de las grandes protagonistas de la noche: la Orquesta Princesa.
La formación fue la encargada de llenar de música la madrugada y consiguió mantener el ambiente y las ganas de bailar hasta bien entrada la noche, convirtiéndose en uno de los grandes aciertos musicales de la programación preparada por el Ayuntamiento de Tábara para estas fiestas.
Pero todavía había una sorpresa.
Durante el descanso de la orquesta no apareció uno, sino dos toros de fuego, que desataron las carreras, los gritos y la diversión entre el numeroso público.
Una doble dosis de uno de los momentos que más expectación ha despertado durante estas fiestas y que volvió a hacer las delicias de grandes y pequeños.
Y cuando terminó la orquesta… comenzó la alborada
Pero en Tábara, en su día grande, terminar la orquesta no significa necesariamente terminar la fiesta.
Cuando parecía que había llegado el momento de regresar a casa, Manaita Rumbera tomó el relevo para protagonizar una animada alborada por las calles del pueblo.
La música volvió entonces a ponerse en marcha y, con ella, quienes todavía conservaban fuerzas después de una jornada maratoniana.
Manaita Rumbera recorrió las calles de Tábara acompañada por los últimos resistentes de la fiesta, prolongando el ambiente hasta que la noche dejó definitivamente paso a la mañana.
De la Carrera de Calzoncillos de las siete de la mañana a la alborada del día siguiente. De la diversión a la devoción, de los toros al baile y del baile nuevamente a las calles.
Así vivió Tábara su 15 de agosto de 2026, el día grande de unas fiestas en las que el pueblo ha vuelto a encontrarse con sus tradiciones, sus peñas, sus amigos y quienes regresan cada verano.
Y esta vez, como corresponde a una jornada tan especial, la fiesta no terminó hasta la hora del desayuno.






























































