Mañana, día 31 de marzo, se cumplen dos años desde aquel día en que el mundo rural, levantó la voz y dijo basta, y su grito y su protesta, inundó las calles de Madrid para hacer patente el estado de abandono al que se habían visto abocados por las diferentes administraciones que dicen y aseguran representarlos.

Fueron miles de personas las que se desplazaron desde sus pequeños pueblos, esos lugares cada vez más olvidados por nuestros políticos, hasta allí donde se toman las decisiones que debían protegerles y hartos de la situación a la que se veían abocados, por ser considerados ciudadanos de segunda, sin esos servicios básicos y esenciales como son (salud, educación, infraestructuras, comunicación,….), decidieron que ya no se podía aguantar más y era necesario visibilizar la situación en la que se encontraban y las calles de Madrid se vieron inundadas de agricultores, ganaderos y todos aquellos que han encontrado en el mundo rural su forma de vida, aunque cada vez se lo estén poniendo más difícil para poder subsistir.

Dos años después, la situación del mundo rural sigue lo mismo. Seguramente se ha visualizado un poco más a través de algunos medios de comunicación y de muchos mensajes que los dirigentes políticos lanzan en sus proclamas, pero la realidad del día a día, es que nada ha cambiado, porque las medidas urgentes que debían haberse adoptado, continúan siendo esperadas y muchos nos tememos que sigamos esperándolas durante mucho tiempo.

La asociación cultural de Campaneros Zamoranos, con el objetivo de reclamar acciones al gobierno para reequilibrar servicios e infraestructuras para los habitantes de la España rural despoblada y vaciada, no han querido dejar pasar de largo esta reivindicación que en dos años, no ha contado con ninguna acción concreta y a través del repique de campanas en la mayoría de los pueblos de nuestra provincia, quieren que no caiga en el olvido la situación de abandono en la que la mayoría de los pueblos de Zamora continúa.

Se había realizado un programa coordinando el repique de campanas en unos 100 pueblos de la provincia entre los cuales inicialmente no se encontraba nuestro municipio de Tábara.

Las gestiones que ha realizado el Ayuntamiento de Tábara con el párroco local, han surtido su efecto y Tábara, se incorporará a esta iniciativa, contando para ello con un joven de la localidad, Unai, alumno y miembro de la Asociación Cultural de Campaneros Zamoranos para que a las 12:00h de la mañana, con el repique de las campanas de la iglesia de Tábara, nos recuerde que seguimos reclamando unos derechos de los que se nos ha privado.

Aseguran que la esperanza es lo último que se pierde y los vecinos de estos pueblos abandonados de Zamora, están a punto de perderla porque ya se han cansado de promesas por parte de nuestros dirigentes y sólo esperan que cumplan aquello para lo que han sido elegidos, que no es ni más ni menos que la defensa de los vecinos de esta tierra que mientras no se demuestre lo contrario, seguirá abandonada a su suerte, mientras no se articulen medidas que frenen la despoblación y la falta de servicios que cada vez resultan más indignantes.