Aseguraba hacía unos días en unas declaraciones el vicepresidente de esta comunidad, tratando de justificar la pérdida de población de la provincia de Zamora, que ésta era debida a las malas comunicaciones y a la distancia, que separaba a nuestra provincia de la capital del Estado.          

Expuse a través de este espacio en el momento que leí dichas declaraciones, que ese podía ser uno de los motivos, pero había otros más y uno de ellos, era la mala gestión que nuestros dirigentes políticos llevan aplicando desde hace muchos años, tantos como la decadencia irremediable a la que se ha visto abocada esta olvidada provincia.

Más bien soy de la opinión, que esta degradación viene ocasionada por lo irracional y la mayoría de veces, muy poco comprensible lógica, de las medidas que desde los órganos de poder se emplean para aplicar políticas activas, aquellas que busquen como único objetivo el desarrollo de las zonas menos desfavorecidas y una noticia procedente del mismo lugar que la anterior, viene a confirmar cuanto pensaba y decía.

Hay unos fondos europeos denominados Interreg, que indagando para qué están destinados, encuentro el objetivo de los mismos. “Es un instrumento financiero de política de cohesión europea. Su objetivo es contribuir a la diferencia entre los niveles de desarrollo de las regiones europeas y el retraso de las más desfavorecidas”.

Cualquiera entendería que estos fondos irían destinados a las dos únicas provincias de la comunidad que mantienen una frontera con otro país y buscan la cohesión con los vecinos, pero no ha ocurrido de esa forma, algo tan lógico como esto, únicamente tenido el 50% de la aportación europea para este proyecto para las dos provincias de nuestra comunidad que mantienen frontera con Portugal, el resto a sido destinado a otras provincias que no cuentan con ninguna frontera, a no ser con otras provincias o comunidades.

Pero lo más significativo, ha sido comprobar que mientras Zamora, la provincia más abandonada de esta comunidad, con unos índices de desarrollo que sentimos vergüenza cada vez que se publican y con una densidad que no llega a ocho habitantes por kilómetro cuadrado, lo que representa un riesgo patente de desierto demográfico, ha obtenido para este fin que busca la cohesión y el desarrollo, una cantidad inferior a la que se ha ofrecido a la capital de la comunidad, que como todos sabemos no cuenta con ninguna frontera, de momento.

Es de suponer que esta dotación será para algún organismo o para los técnicos que se encuentren en la centralidad de la capital, pero si el objetivo firme que dicen defender todos nuestros representantes públicos es frenar la despoblación, creo que lo más lógico sería que este organismo se encontrara ubicado sobre el terreno, en cualquiera de las comarcas degradadas de Zamora o de Salamanca, que viven directamente el problema y además, serviría para dinamizar estas zonas, porque de nada sirve que se nos llene la boca hablando de proyectos para mejorar el declive de la despoblación de algunas comarcas, si luego tendemos a centralizar todos los servicios en aquellas provincias que menos lo están necesitando.

Creo señor vicepresidente, con el mismo respeto y humildad que manifestaba en mis anteriores declaraciones, que la solución de los problemas, en ocasiones resulta más fácil de lo que pensamos, únicamente debemos aplicar el sentido común y creo que situaciones como estas que nos tienen que explicar y a pesar de todo, estoy convencido que no llegaremos a comprenderlas, van en sentido contrario a lo que la población está demandando y necesitando con urgencia.

Irá transcurriendo el tiempo, muchos de ustedes se habrán marchado y la situación seguirá cada vez peor para los que siempre estamos, hasta que llegue ese día en el que seguramente dejarán de escuchar estas voces aisladas que critican determinados comportamientos y actitudes, espero que cuando llegue ese momento, no se piensen que la censura ha cesado porque lo están haciendo bien, estoy convencido que puede deberse a que ya no queda nadie en esta tierra que pueda levantar la voz.