SAF – 29 de julio de 2018.

Nos hacemos eco de la entrevista que Javier Pérez Andrés hace a Fernando Regueras en el Diario de Valladolid

JAVIER PÉREZ ANDRÉS / VALLADOLID

28/07/2018 07:30

Fernando Regueras lleva años investigando sobre los Beatos y sitúa a la localidad zamorana de Tábara entre los puntos geográficos de mayor calado cultural en Castilla y León. Es historiador de Arte, arqueólogo y preside el Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo. Es un especialista sobre el antiguo Monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora), uno de los centros de elaboración de códices más importantes del siglo X. En su ‘sriptorium’ se iluminaron los códices más importantes de su época, gracias al monje Maius, que copió e ilustró el famoso Comentario del Apocalipsis del Beato de Liébana, en un estilo absolutamente innovador, original y moderno para la época. Por eso Fernando lucha por darlo a conocer en esta.

Pregunta.- ¿Qué significado tiene el Beato de Tábara?

Respuesta.- Lamentablemente está mutilado, pero tenemos la suerte de conservar la hoja 167, donde está la miniatura del ‘scriptorium’, que muestra la torre y a varios copistas trabajando. ¡Y eso sí que vale una misa! Porque es una pieza única de la iconografía medieval europea. Es lamentable que el resto del Beato de Tábara haya desaparecido, es decir, el resto del libro. Hablamos de 970. He de aclarar que las copias del manuscrito del Beato de Liébana, realizadas entre los siglos X y XIII, se denominan Beatos, de forma genérica.

P.- Y toda esta ‘industria copista’… ¡antes de que apareciera la imprenta!

R.- Así es. Hubo que esperar seis siglos hasta el Sinodal de Aguilafuente.

P.- ¿En qué otros lugares de España existe algo parecido?

R.- ‘Scriptoria’ similares a los de Tábara los hubo en Valeránica, o Berlanga, en Burgos, donde trabajó un miniaturista y escriba llamado Florencio, que tuvo una relación muy estrecha con Maius, el de Tábara. En Albelda, en La Rioja, hubo otro monje… Todos son del siglo X. Sahagún tuvo otro importante ‘scriptorium’ y también Silos.

P.- ¿Por qué en Tábara?

R.- El lugar se repobló en el siglo IX por Florián y Atilano, futuros obispos de León y Zamora; ellos fundaron los cenobios de San Salvador de Tábara y San Miguel de Moreruela. Al estar relacionados con la realeza, debió ser de interés para el monarca que aquí se desarrollaran estos centros de cultura. Sabemos que todo lo arrasó después Almanzor, aunque quedaron los vestigios en ambos lugares.

P.- Confiéseme, ¿cuántas veces ha visto la película ‘El nombre de la rosa’?

R.- Umberto Eco era un devoto de los Beatos y del Beato de Tábara, especialmente. Hay una escena del laberinto, que se inspira en la torre de Tábara, y que aparece en su libro y también en la película.

P.- ¿Qué mensaje nos ofrece hoy todo esto?

R.- Sobre todo, de modernidad. Los Beatos han pasado por la retina de los europeos y de todas las vanguardias del siglo XX. El propio Picasso, en el Guerrero Muerto, de El Guernica, se inspiró en una figura similar que aparece en un Beato del sur de Francia.

P.- Hablando de defensores de los Beatos, ¿quién fue John Williams?

R.- Fue un profesor americano, catedrático de la Universidad de Pittsburgh, enamorado de las cosas de España, como él decía. De pronto, se dedicó a trabajar sobre el arte medieval español, sobre el Románico y la miniatura de los Beatos. Escribió la obra cumbre de este tema, ‘Los Beatos Ilustrados’, que publicó en inglés y en Inglaterra. El año pasado, una discípula suya presentó el libro en Tábara, donde hace una revisión de los 29 Beatos con ilustraciones. La Universidad de Ámsterdam lo publicó y ahora nos ha concedido a nuestro Centro de Estudios Benaventanos Ledo del Pozo todos los permisos para la traducción y edición de esta obra póstuma. Así que pronto podrá leerse en castellano. Él tuvo una relación muy estrecha con Tábara. El Ayuntamiento le nombró Hijo Adoptivo y una plaza lleva su nombre, delante de Santa María, donde estuvo el famoso ‘scriptorium’, y donde hoy hay un Centro de Interpretación de los Beatos que se puede visitar. Y parte de sus cenizas están en Tábara.

P.- En Tábara hay un restaurante que se llama Scriptorium y una quesería con el nombre de Beato de Tábara. Los habitantes parece que sí lo tienen claro…

R.- Ahora sí, pero nosotros hicimos una primera exposición en Tábara en 2001… ¡y esto no lo conocía nadie! Pero conseguimos llevar allí a 12.000 personas en un mes y pico. Después de aquello surgió un restaurante y un queso de cabra ¡y hasta el nombre de una niña que nació en el pueblo, a quien llamaron Beatriz… por eso del Beato!

P.- Analicemos el conjunto del patrimonio histórico-artístico de Castilla y León. ¿Con quién se puede medir el Beato de Tábara?

R.- El último libro de Williams empieza diciendo que la gran aportación de la civilización hispánica en la Edad Media se manifiesta en tres hitos: la Mezquita de Córdoba, la Catedral de Santiago de Compostela y los Beatos, en genérico. El de Tábara es una obra cumbre, pero ya te digo que está hecho una traza porque entraron casi con un cúter, a degüello, y aunque solo dejaron esa página con la imagen de la torre, es una maravilla, una de las obras claves del arte medieval hispano.

P.- ¿Queda mucho por hacer en la puesta en valor del Beato de Tábara?

R.- Al Centro de Interpretación hay que darle un repaso. Luego está la tumba de Maius -el famoso miniaturista-, donde hay algunos restos, que conviene recolocar y adecentar, porque no pueden estar así. Cualquiera que visite este lugar puede hacerse una idea de su importancia.