- Un total de 83 mujeres se encuentran en situación de posible explotación sexual, aunque ninguna ha podido ser identificada formalmente como víctima. Las autoridades han detectado 16 víctimas de explotación laboral, todas ellas hombres, mientras APRAMP advierte de la aparición de seis nuevos pisos clandestinos dedicados a la prostitución en Zamora y Benavente.

La trata de seres humanos continúa siendo una preocupante realidad en la provincia de Zamora. Un total de 197 personas se encuentran en situación de riesgo de trata, de las cuales 83 son mujeres y 114 hombres, según los datos expuestos este lunes, 19 de octubre, durante la reunión de la Mesa de Trabajo sobre la Trata de Seres Humanos celebrada en la Subdelegación del Gobierno.
El encuentro, presidido por el subdelegado del Gobierno en Zamora, Ángel Blanco, y la fiscal de Extranjería, Alba Alonso, ha puesto de manifiesto el aumento de la explotación laboral, las dificultades para identificar a las víctimas de explotación sexual y la creciente utilización de medios digitales para captar a personas vulnerables.
Uno de los datos más preocupantes es que, pese a haberse detectado 83 mujeres susceptibles de encontrarse en una situación de explotación sexual, ninguna ha podido ser identificada formalmente como víctima.
Esta circunstancia refleja las dificultades que afrontan las autoridades para descubrir situaciones de explotación que, en muchos casos, permanecen ocultas.
Dieciséis víctimas de explotación laboral identificadas en Zamora
Durante la reunión, Ángel Blanco confirmó que en lo que va de año se han identificado 16 víctimas de explotación laboral en la provincia, todas ellas hombres.
El subdelegado explicó que las investigaciones permiten acceder con mayor facilidad a posibles víctimas de explotación en el ámbito laboral que en el sexual.
«Es más fácil llegar a víctimas de explotación en el ámbito laboral que en el sexual», señaló.
La fiscal de Extranjería, Alba Alonso, advirtió de un aumento general de los delitos de trata y de una evolución hacia una mayor presencia de casos relacionados con la explotación laboral.
También informó de que los escritos de acusación por estos delitos se han incrementado un 45 % respecto al año anterior, un dato que pone de relieve la creciente actividad judicial frente a estas conductas.
Ochenta y tres mujeres en posible situación de explotación sexual
La situación de las mujeres que podrían estar siendo víctimas de explotación sexual constituye otro de los principales motivos de preocupación.
Según los datos presentados, se han detectado 83 mujeres susceptibles de encontrarse en esta situación, predominantemente de nacionalidad colombiana y venezolana.
Sin embargo, ninguna ha podido ser identificada formalmente como víctima.
Esta diferencia resulta fundamental: encontrarse en una situación de riesgo no equivale a que se haya acreditado la condición de víctima de trata.
Las autoridades reconocen que la identificación es uno de los mayores obstáculos para combatir estas redes, especialmente cuando las personas afectadas se encuentran en circunstancias de vulnerabilidad o tienen dificultades para solicitar ayuda.
Por ello, los responsables institucionales han insistido en reforzar la prevención, la detección y la atención especializada.
La Policía Nacional y la Guardia Civil realizan 33 inspecciones
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han desarrollado durante este año diferentes actuaciones para detectar posibles situaciones de trata y explotación.
En total, se han realizado 33 inspecciones en establecimientos y actividades de distintos sectores.
La Policía Nacional ha llevado a cabo 11 inspecciones, mientras que la Guardia Civil ha efectuado otras 22.
Las actuaciones se han desarrollado en clubes, explotaciones agrícolas y actividades relacionadas con la construcción y la hostelería.
Estas intervenciones forman parte del trabajo de vigilancia y detección de posibles delitos, en colaboración con otras instituciones y entidades especializadas.
APRAMP detecta seis nuevos pisos clandestinos en Zamora y Benavente
Uno de los datos más relevantes de la jornada ha sido aportado por la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP).
La organización ha detectado durante este año seis nuevos pisos privados clandestinos dedicados a la prostitución en la provincia.
Tres de ellos se encuentran en la ciudad de Zamora y los otros tres en Benavente.
Desde que APRAMP comenzó a trabajar en la provincia, en 2017, ha contabilizado más de 80 pisos de estas características.
La información refleja la dificultad de supervisar determinadas actividades que se desarrollan en espacios privados y que pueden dificultar el contacto de las entidades asistenciales con mujeres en situación de vulnerabilidad.
Es importante señalar que la existencia de actividad de prostitución en un inmueble no demuestra por sí sola que se esté cometiendo un delito de trata, aunque estos espacios pueden ser objeto de actuaciones de prevención y detección.
Las redes sociales y los videojuegos, nuevas vías de captación
La jefa de la Unidad de Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación del Gobierno, Marisa Manso, alertó sobre la creciente utilización de medios digitales para acercarse a posibles víctimas.
Según explicó, las redes sociales, las aplicaciones de comunicación e incluso los videojuegos pueden ser utilizados por los captadores para establecer contacto con menores.
A través de estos canales, pueden intentar ganarse su confianza, conocer sus circunstancias personales y detectar necesidades emocionales que faciliten situaciones de manipulación.
Manso también advirtió sobre los riesgos relacionados con la exposición cada vez más temprana de los menores a contenidos pornográficos, que, según señaló, pueden contribuir a situaciones de vulnerabilidad.
Ante esta realidad, defendió la necesidad de intensificar las campañas de prevención y sensibilización dirigidas a menores, familias y profesionales que trabajan con colectivos vulnerables.
La coordinación institucional, fundamental para proteger a las víctimas
La reunión se ha celebrado después de la conmemoración, el 18 de octubre, del Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos.
En ella han participado representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Fiscalía, la Oficina de Extranjería, la Inspección de Trabajo y la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer.
También han asistido responsables de administraciones locales y provinciales, así como representantes de entidades sociales especializadas en la atención a mujeres, personas migrantes y colectivos vulnerables.
Ángel Blanco destacó la importancia de mantener una colaboración permanente entre todas estas organizaciones para afrontar un fenómeno que evoluciona y adopta formas cada vez más complejas.
El subdelegado insistió en que la coordinación resulta esencial para detectar posibles casos, prestar asistencia a las personas afectadas y evitar que continúen produciéndose situaciones de explotación.
Una grave vulneración de los derechos humanos
La trata de seres humanos constituye una de las formas más graves de vulneración de los derechos fundamentales.
Puede tener diferentes finalidades, entre ellas la explotación sexual, la explotación laboral, los matrimonios forzados o la extracción de órganos.
La presidenta de APRAMP, Blanca Barrios, también aportó durante la reunión datos de Eurostat sobre las víctimas de trata registradas en la Unión Europea, señalando un total de 1.978 personas, de las que, según la información expuesta, el 63 % correspondería a mujeres y niñas explotadas sexualmente.
Más allá de las cifras, las instituciones han recordado que detrás de cada situación de explotación puede existir una persona sometida a graves condiciones de vulnerabilidad y necesitada de protección.
Los datos conocidos en Zamora muestran que la explotación laboral está adquiriendo una mayor presencia entre los casos identificados, mientras que la detección de posibles víctimas de explotación sexual continúa siendo especialmente difícil.
La aparición de nuevos pisos clandestinos y la utilización de herramientas digitales para la captación añaden nuevos desafíos a la actuación policial, judicial y asistencial.
La conclusión de la Mesa de Trabajo es clara: combatir la trata exige mantener la vigilancia, reforzar la cooperación entre instituciones y, sobre todo, situar la protección y la dignidad de las posibles víctimas en el centro de todas las actuaciones.
















