- La provincia de Zamora cerró el pasado año 2024 con una ratio de 7,36 enfermeras por cada mil habitantes, una cifra que, si bien ha experimentado una ligera mejora respecto al año anterior (7,09), continúa situándose por debajo de la media autonómica y muy lejos de los estándares marcados por la Unión Europea.

Según los datos difundidos este jueves por el Consejo General de Enfermería y el Colegio de Enfermería de Zamora, la provincia ocupa el decimoquinto lugar a nivel nacional en proporción de profesionales de Enfermería en relación a su población. La combinación de una elevada dispersión geográfica y el acusado envejecimiento demográfico favorecen que Zamora supere la media nacional, situada en 6,36 enfermeras por cada mil habitantes, pero no alcanza la media de Castilla y León, que se sitúa en 7,49, ni mucho menos la de la Unión Europea, con una ratio de 8,19.
Desde las instituciones colegiadas advierten de que, pese al avance, la escasez de profesionales sigue siendo preocupante y compromete la calidad asistencial, especialmente en territorios como Zamora, con una población mayoritariamente envejecida y necesidades sanitarias complejas.
“El problema se intensifica cada verano”, explica Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería. “Las enfermeras, como cualquier trabajador, tienen derecho a sus vacaciones, pero las sustituciones no cubren la totalidad de la demanda. Las recién ingresadas aún carecen de la experiencia necesaria y no alcanzan a suplir a las profesionales que se ausentan”, añade.
En el caso concreto de Zamora, la situación se salva en parte gracias a la incorporación estacional de enfermeras procedentes de otras comunidades autónomas e incluso de Portugal, que son contratadas para cubrir las plazas durante los meses estivales.
El Consejo General de Enfermería y el Colegio de Zamora instan a las administraciones públicas a tomar medidas urgentes para reforzar el sistema sanitario, facilitar la incorporación de nuevos profesionales con garantías y reducir la brecha que nos separa de los estándares europeos.
La salud de la población, especialmente en entornos rurales y envejecidos como el zamorano, no puede quedar comprometida por la falta de previsión ni por la escasa inversión en recursos humanos sanitarios.




















