- La provincia de Zamora encara una noche crucial en la lucha contra el incendio que desde hace días devora los montes y mantiene en vilo a miles de vecinos. Hoy, a diferencia de jornadas anteriores, la información oficial ha sido escasa, y lo poco que se conoce llega principalmente a través de testimonios de vecinos evacuados y de algunos brigadistas que trabajan en primera línea. Una falta de comunicación que acrecienta la incertidumbre y la angustia de quienes siguen de cerca la evolución del fuego.

El frente norte, el más virulento de todos, avanza sin freno hacia León. Las prioridades del operativo se han centrado en los frentes este y sur, los que ponían en riesgo a los pueblos del entorno del Lago de Sanabria, y esto ha permitido que el norte ganara terreno. Las llamas ya han cruzado a León y se aproximan peligrosamente a la localidad de La Baña.
El frente oeste permanece prácticamente controlado desde ayer, mientras que el frente este, que amenazaba a Murias, Cerdillo y San Ciprián, se encuentra también bajo control, sin llamas visibles y con apenas humo, aunque se sigue refrescando el terreno para evitar reactivaciones.
El frente sur ha mostrado dos caras distintas a lo largo de la tarde. Por un lado, la rama que avanzaba hacia San Martín y Vigo está prácticamente sofocada, con apenas algunas reactivaciones que los equipos han logrado contener. Pero, por otro lado, la rama que se dirigía hacia Ribadelago y a la central hidroeléctrica de Moncabril ha protagonizado las horas más críticas de la jornada.
El viento y el humo dificultaron el trabajo de los medios aéreos, incapaces de operar con normalidad por la falta de visibilidad. El fuego se acercó de forma peligrosa tanto al pueblo como a la central, lo que obligó a un esfuerzo titánico de los equipos terrestres. Se han levantado cortafuegos de emergencia y se ha contado con la ayuda inesperada de la naturaleza: la apertura de compuertas en los ríos Cárdenas y Segundera ha creado barreras naturales que han servido para frenar el avance de las llamas.
La previsión meteorológica para esta noche da un rayo de esperanza: la bajada de las temperaturas y el aumento de la humedad pueden convertirse en aliados fundamentales. Será, según coinciden los expertos, la oportunidad más clara para “rematar” el incendio, consolidando el control de los frentes estabilizados y ganando terreno en el más peligroso, el de Ribadelago.
La población y los equipos de extinción saben que esta será una noche larga y decisiva. La incertidumbre se mantiene, pero también la esperanza de que, al amanecer, Zamora despierte con mejores noticias. Mientras tanto, desde todos los rincones de la provincia resuena un mismo mensaje: ánimo y fuerza para los vecinos y para las brigadas que luchan, sin descanso, contra el fuego.




















