Una gran muestra que expone los dos siglos de existencia de la Policía Nacional

Instalada en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo, en Madrid, se ha abierto al público como uno de los eventos más relevantes que la Dirección General de la Policía ha organizado en conmemoración del Bicentenario del Cuerpo, y podrá visitarse de forma gratuita hasta el próximo 12 de mayo en horario de 10 a 20 horas
▪ En ella se pueden contemplar piezas históricas tan relevantes como los textos fundacionales del Cuerpo, el primer helicóptero usado por la Policía en 1975, un Papamóvil, o los últimos drones incorporados a la Policía Nacional, entre otros cientos de efectos como armas o uniformes históricos
▪ La exposición se vertebra a través de una línea del tiempo que facilita la situación del visitante y su ubicación en cada periodo de la historia, definida en ocho bloques cronológicos acotados por los principales hitos históricos que han marcado a la Policía Nacional
▪ Se encuentra ubicada en la Avenida Principal del Recinto Ferial de la Casa de Campo, en las inmediaciones de la Avenida Portugal y el Paseo de Extremadura, siendo accesibles desde la estación de Metro del Alto de Extremadura (línea 6)

Abierta al público en Madrid la exposición 200 años de historia de la Policía Española. Desde el pasado día 16 se encuentra instalada, en el Pabellón de Convenciones de la madrileña Casa de Campo, una gran muestra que expone los dos siglos de historia de la Policía Nacional. Se trata de uno de los eventos más relevantes que la Dirección General de la Policía ha organizado dentro del programa previsto durante todo el año 2024 como conmemoración del Bicentenario del Cuerpo, y que pone a disposición de los ciudadanos como celebración y reivindicación de su historia dentro del contexto histórico de España y su sociedad. Puede visitarse de forma gratuita todos los días de la semana hasta el próximo 12 de mayo en horario de 10 a 20 horas.

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La exposición se vertebra en torno a un discurso histórico del que emergen en dos siglos de una nueva institución del Estado. Se articula en torno a una cronología con etapas definidas que se abren y cierran en función de acontecimientos o hitos relevantes de la historia policial, con un relato evolutivo de las estructuras y composición de la policía, integrado en el devenir de la política y sociedad española e ilustrado por piezas de diversa naturaleza. Se toma contacto también con su cambiante denominación al compás de las mutaciones sociales y políticas de los siglos XIX y XX: desde Policía General del Reino a Cuerpo de Orden Público, Cuerpo de Vigilancia, Cuerpo de Seguridad, Cuerpo de Vigilancia y Cuerpo de Seguridad, Cuerpo General de Policía y Policía Armada y de Tráfico, Cuerpo Superior de Policía y Cuerpo de Policía Nacional hasta la unificación en 1986 con el nombre de Cuerpo Nacional de Policía.

La muestra se abre con unos antecedentes que se remontan a los motines de 1766, desórdenes públicos que llevaron a Carlos III a crear por Real Cédula la Superintendencia General de Policía de Madrid y su rastro, suprimida en 1792 y restablecida en 1807. En la Constitución de 1812 ya se encuentran las bases de la nueva policía. El avance más notable en la conceptualización de la policía se dio en el determinante Trienio Liberal (1820-1823), con la formación de Comisiones a Cortes para la creación de la policía en línea con los modelos policiales europeos. En 1822 se redactó el Reglamento provisional de policía, el primero impreso que entró en vigor. José Manuel Arjona, primer Superintendente General de Reino, representa la continuidad entre los trabajos del Trienio y la culminación de todo el proceso de creación de la Policía General del Reino en 1824. Su retrato y los documentos se han integrado en la exposición.

Documentos, armas y bastones de mando, entre otros objetos

Un espacio museográfico importante acoge los textos fundacionales de la Policía española: Real Decreto de 8 de enero de 1824, Real Cédula de 13 del mismo mes y Reglamento de Policía de 20 de febrero, rubricados por un rey nuevamente absolutista, aunque su estructura se fraguó como una construcción liberal. Una policía civil, autónoma y laica que por primera vez cuenta con una organización, con un cuerpo policial y una articulación de los mecanismos de comunicación y acción entre las diferentes intendencias y subdelegaciones y el Superintendente General de Policía. Documentos, armas, sellos y papel timbrado, miniaturas y bastones de mando ilustran este relato.

Entre 1824 y 1874 se avanza constatando la Vocación de servicio y de permanencia de los primeros cuerpos policiales, la consolidación de sus estructuras así como los procedimientos, actuaciones policiales y tipologías documentales propias de la función policial como la realización de un censo anual y estadísticas (de pasaportes, delitos o reos), que se visualizan en las vitrinas, y en los audiovisuales de cada etapa cronológica. Aunque la Superintendencia General de Policía se suprimió, la policía, sus estructuras e intervenciones se mantuvieron. A ello se dedican piezas documentales y tridimensionales como también a la policía en la revolución de 1868 y de la I República: uniformes, documentos, recortables, miniaturas, armas o distintivos y emblemas. En la restauración de la Monarquía en 1874 y la crisis de fin de siglo (1898) se da protagonismo al Cuerpo de Seguridad (fotografía histórica, uniformes, impresos, emblemas, armas, miniaturas…), y a los primeros casos mediáticos: hombre lobo de Allariz o parricidio de Carlota Pereira; así como a la intensificación de la acción anarquista con atentados y los magnicidios de Dato, Canalejas, Cánovas y Prim.

Pausando el relato museístico, cuatro escenografías acogen otros tantos gabinetes monográficos insertados en la línea del tiempo de la exposición. El primero sobre la policía en Ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), con piezas documentales que ponen de manifiesto su estructura y acción en aquellos territorios, y armas, planos, sellos de la policía de Ultramar y esculturas. Un amplio espacio dedicado a la Edad de Plata de la Policía Española se abre con un segundo Gabinete de Antropometría y Dactiloscopia, los primeros pasos de la ciencia y técnica policial para la identificación: cámaras fotográficas, maletines de identificación, escenografía con silla de reseñar detenidos, compases de puntas redonda, fichas dactiloscópicas y las aportaciones del Dr. Olóriz, padre de la dactiloscopia en España y profesor de la Escuela de Policía. Como pieza excepcional está presente la ficha policial y dactiloscópica del anarquista Ferrer Guardia, después fusilado. También se singularizan personajes que renovaron la técnica policial, como el Comisario Fernández Luna, determinante en la resolución del robo del Tesoro del Delfín del Museo del Prado (se presentan dos piezas) y de otros operativos mediáticos. Por la complejidad científico-técnica de la función policial se abrieron las dos primeras escuelas en Barcelona y Madrid.

República y Guerra Civil

En la República y Guerra Civil, uniformidad, armamento, manuales, emblemas, fotografías, o miniaturas ilustran el relato de los cuerpos policiales en aquellos años. Al finalizar la contienda se presenta un tercer gabinete dedicado a la Escuela Nacional de Policía y el Museo policial, con vitrinas del antiguo museo que son piezas históricas en sí mismas que acogen textos y apuntes del alumnado, obras, fotos y distintivos del profesorado y del antiguo museo (inventario mecanografiado, prensas para falsificar placas de policía y de billetes falsos…) que han llegado hasta hoy.

Entre los profesores se recuerda a policías docentes como Eloy Benito (Secretario de la Academia de la Historia) o José Caamaño, historiadores ambos que conceptualizaron la parte histórica vinculando tres gabinetes que interactuaban: biblioteca, archivo y museo. A partir de los años 40 se escenifica un cuarto gabinete dedicado a la función documental de la Policía que expedía el tradicional pasaporte y el nuevo DNI creado en 1944. Una oficina de documentación con mobiliario, placas, maletines para hacer los DNI volantes por los pueblos, tintas y rodillos para las huellas dactilares, y el primer libro de Registro del DNI con el nº 1 para Franco. Junto a la evolución de pasaportes y DNI se presentan las falsificaciones que realizó Domingo Malagón para miembros del PCE, con escasos y precarios utensilios: DNI falsos de Santiago Carrillo y el pasaporte de la Pasionaria.

Tras la guerra civil, la exposición entra en unos Tiempos Grises, un túnel con espacios dedicados a la década de los 40, 50, 60 y 70, vinculados a la relación entre la sociedad y los dos nuevos cuerpos: General y Policía Armada: uniformes, placas policiales, expedientes profesionales, escalafones, o artilugios para robar bombillas, indicadores de la pobreza y precariedad de entonces. Acompaña una vitrina dedicada a la Banda Sinfónica de la Policía, cuyo antecedente directo fue la Banda y Música del Cuerpo de Seguridad y Asalto, formada en 1933 por Pascual Marquina, y después en 1941, la Banda de Música de la Policía Armada y de Tráfico. Al final del túnel y de la década de los 70 se abre una nueva etapa marcada por el terrorismo nacional e ilustrada con artefactos diversos y con el informe de la Policía Científica sobre el atentado a Carrero Blanco.

Los llamados años de plomo determinaron tanto la transición y democracia como la evolución de las estructuras policiales con las nuevas denominaciones de los Cuerpos, reformas en la formación, la incorporación de la mujer a la Policía y la unificación de 1986 con la creación de un solo Cuerpo: la Policía Nacional. Se asiste también a la creación del GEO para operaciones especiales, de los TEDAX para la desactivación de artefactos explosivos y al vertiginoso desarrollo de la policía científica. Ya en democracia, la Policía española pasó pruebas de fuego fundamentales (a las que seguirían muchas otras): primera visita del Papa, la Expo de 1992 y los Juegos olímpicos de Barcelona, que pusieron a España en el mapa de la seguridad mundial como país solvente. La policía y la sociedad siguieron sufriendo en democracia el terrorismo de ETA, al que se sumó en el siglo XXI el terrorismo internacional, yihadista, con el atentado del 11 M, que la exposición evoca a través de sus piezas.

Policía del Tiempo Presente

En la parte final hay un espacio con vehículos antiguos utilizados por la policía; un 1500 o el primer helicóptero usado por la Policía desde 1975, con presencia también de los últimos drones incorporados y el Papamóvil. Los últimos espacios expositivos se dedican a la Policía del Tiempo Presente, con presencia de las diferentes especialidades y unidades de actuación, dedicadas al narcotráfico, terrorismo, seguridad ciudadana, cooperación internacional, ciberdelincuencia, documentación y extranjería y fronteras, transitando hacia la policía del futuro con la inclusión de dos gráficas dedicadas a la Fundación Policía Española y al Centro Universitario de la Policía, incluyendo la presentación de la primera furgoneta del DNI móvil, pionera tecnológica y policialmente, para llevar la expedición del DNI a todos los rincones de España, así como también una galería de tiro virtual.

Por lo tanto, esta exposición que busca contar de manera cronológica el pasado de la Policía Nacional, su presente y su futuro en relación con su contexto histórico y su impacto en la sociedad, podrá ser visitada en el Recinto Ferial de la Casa de Campo y junto al Parque Madrid Río, donde se encuentra el Pabellón de Convenciones, un escenario singular que fue declarado en 2010 Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico.

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