Aseguraba un buen conocedor del comportamiento humano, que al final cada persona son tres percepciones diferentes en una misma realidad.

La primera es como nos vemos cada uno de nosotros y hay algunos, que siempre se han visto por encima del bien y del mal, porque ellos, creen representar la verdad casi absoluta.

Sin embargo, hay otra percepción y es como nos ven los demás y en el caso que nos ocupa, el tiempo ha resaltado que muchos son incapaces y resultan incompetentes, para ocupar algunos cargos en los que se sienten demasiado cómodos.

Y tenemos la tercera valoración, que es como realmente somos y esa, se acaba demostrado a través de nuestro comportamiento y los actos que vamos haciendo en la vida.

Nuestros dirigentes públicos, aquellos que aseguran representarnos y que son los designados para buscar nuestro bienestar, sin duda encajan a la perfección en este análisis del comportamiento del ser humano, porque parece que viven en un mundo muy diferente al de los que aseguran representar y como realmente nosotros les vemos y su comportamiento deja mucho que desear.

Con motivo de la tragedia que ha ocurrido en la Sierra de la Culebra, se puede ver que se está intensificando un desapego cada vez más grande, entre los sentimientos que el pueblo tiene y lo que los políticos representan, porque vienen manifestando su incapacidad e incompetencia cuando los problemas llegan a desbordarles y gracias a la reacción y el comportamiento de la gente llana del pueblo, estos problemas consiguen ser afrontados, en busca de una solución que de otra forma no existiría.

Se ha visibilizado una falta de previsión preocupante en todo lo acontecido. Ellos que tienen toda la información y todos los medios para prevenir las tragedias, han demostrado que son incapaces de hacerlo, mostrando de esta manera, una vez más, su incompetencia.

No han sido capaces de afrontar el problema una vez que ha ocurrido y han demostrado que no son dignos de ocupar los cargos que les han sido asignados, porque la falta de coordinación para solucionar un problema que se les ha ido de las manos, han demostrado que no saben hacer el trabajo para el que están designados.

Sin embargo, son los primeros en acudir donde menos se les necesita, porque los momentos donde es necesario actuar, su presencia lo único que hace es entorpecer las labores que se están realizando, su tarea es previa a esa foto que tanto les gusta sacarse y difundirla a los cuatro vientos.

No obstante, en esta ocasión el tiro les ha salido por la culata, porque cuando la comitiva oficial recorría una de las zonas más afectadas por esta tragedia, los vecinos de Villanueva de Valrojo, a los que pretendieron sacar de sus viviendas con el riesgo de perderlo todo, ellos se rebelaron y se negaron, consiguiendo evitar que la tragedia les dejara sin nada y cuando vieron esa triste comitiva que se acercaba a su pueblo para esa foto que publicarían todos los medios, nos recordaron a los dignos antepasados del motín de la trucha y al ver la reacción de indignación que el pueblo tenía, en lugar de afrontar el problema y dar las explicaciones que fueran necesarias, huyeron con el rabo entre las piernas, como habían hecho muchos de los animales que se vieron sorprendidos por el voraz incendio.

Han perdido una oportunidad única de dar las explicaciones que el pueblo estaba demandando y demostrar que estaban allí para afrontar los problemas, dignificando de esa manera una profesión que pasa por sus horas más bajas, y en lugar de actuar como los líderes que aseguran ser, de nuevo evitaron el problema y salieron rehuyendo el problema sin dar la cara y una explicación y ese va a ser el retrato que nos quede de su forma de comportarse y cada vez que se produzca un problema importante, pensaremos que van a comportarse de la misma forma.

Son hábiles para dar soluciones, estarán analizando todas las promesas que a partir de ahora van a hacer y que el tiempo, acabará dejándolos en el baúl de los recuerdos. Seguramente no se producirá ninguna dimisión, y los incompetentes continuarán en su cargo, pero ahora es el momento de que cada palo aguante su vela y aquellos que no han sabido estar a la altura de los importantes cargos que ostentan, deberían tener la dignidad de marcharse a sus casas, porque no están capacitados para resolver los problemas de la gente y así lo han demostrado cuando han salido huyendo desvergonzadamente, perdiendo una oportunidad única de demostrar que están allí para resolver nuestros problemas, porque dicen ser nuestros líderes.

Sin duda esta vergonzosa imagen, a muchos que soñaban con tener una larga vida pública, les perseguirá durante el resto de su vida, porque han quedado perfectamente retratados de cómo son realmente.

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