Los peregrinos que se encuentran recorriendo los diferentes caminos que conducen a Santiago, después de muchos kilómetros avanzando con el esfuerzo de cada jornada, van percibiendo que, en ocasiones, en los pies se producen esas temidas ampollas que pueden convertirse en un grave inconveniente para continuar su peregrinación.

Es en los albergues de peregrinos que hay en la ruta, donde se les proporciona lo necesario para que puedan restañar sus heridas, pero muchas veces no contamos con todo lo necesario para poder subsanar cualquier dolencia que generalmente suelen llevar.

Tratamos de disponer en los albergues de todo lo necesario, para que puedan subsanar esas ampollas que han ido surgiendo a lo largo de la peregrinación o el desinfectante, para que la dolencia que se haya producido, no vaya a más y termine agravándose.

Es de agradecer toda la colaboración que en ocasiones se nos suele proporcionar debido a los escasos y limitados recursos que contamos y que son de agradecer. En esta ocasión tenemos la generosidad de un socio, de la Asociación zamorana de los caminos de Santiago, Luis Rodrigo, que ha tenido a bien, proporcionar al Albergue municipal de Tábara, de un kit completo de la mutua Asepeyo, para que se encuentre disponible en el albergue de peregrinos, para aquellos que puedan necesitar recurrir a lo que contiene.

Próximamente, esperamos contar con un nuevo botiquín para el albergue de Fontanillas de Castro, en el camino de la vía de la Plata, ahora que se aproximan los meses en los que las exigencias climatológicas, hacen necesario restañar cada una de las heridas y lesiones que el camino va produciendo en los peregrinos.

Agradecemos esta aportación que en nombre de la Mutua Asepeyo, Luis Rodrigo nos ha proporcionado, en nombre de todos los peregrinos que van a hacer uso de lo que contiene el botiquín.

Artículo anteriorTrabajo promueve la Economía Social con 10,4 millones de euros en ayudas
Artículo siguienteSuárez-Quiñones se dirige a la ministra Ribera para mostrar la oposición de la Junta a la catalogación de la codorniz como “especie en peligro de extinción”, lo que impediría su caza