• La música clásica tiene un nuevo motivo de esperanza y admiración tras el Concierto de los Alumnos de la Academia Internacional de Música de Tábara, celebrado ayer, 23 de agosto, en el Salón de Actos de Tábara. En una noche que quedará grabada en la memoria de los asistentes, cinco jóvenes prodigios ofrecieron un espectáculo que dejó claro que el futuro de la música está en manos de una nueva generación de virtuosos.

Luca Salvador Martín, Beatriz de Castro Ramos, Alejandro Martínez-Cué Fernández, Victoria Marcos Rapado y Pablo Centeno Bartolomé, los cinco alumnos que este año han asistido al prestigioso curso de la academia, se presentaron ante el público con un programa que exigía técnica, sensibilidad y una profunda comprensión musical, todas características que estos jóvenes demostraron con creces.

Programa de Excelencia

La velada comenzó con Luca Salvador Martín interpretando la Sonata en Mi menor BWV 1034 de J.S. Bach, un clásico del repertorio para flauta que requiere un control total del instrumento y una gran capacidad interpretativa. Desde el primer movimiento, “Adagio ma non tanto”, hasta el vibrante “Allegro”, Luca mostró una madurez artística que sorprendió gratamente al público.

Beatriz de Castro Ramos continuó el concierto con Cantabile et presto de G. Enescu, una pieza que, a pesar de su brevedad, es un verdadero reto técnico. Beatriz navegó por las complejidades de la obra con una agilidad y expresión que reflejan una profunda conexión con su instrumento.

El violoncellista Alejandro Martínez-Cué Fernández ofreció una interpretación emotiva de la Suite n.º 1 en Sol Mayor de J.S. Bach y la Sonata en Sol Mayor de J.B. Bréval. Su ejecución del “Preludio” de Bach fue delicada y poderosa a la vez, mientras que el “Allegro brillante” de Bréval permitió al joven músico mostrar su destreza técnica y musicalidad.

El dúo formado por Beatriz de Castro Ramos y Luca Salvador Martín volvió al escenario para interpretar Los Gustos Reunidos: Concierto XIII de F. Couperin y el Trío de Londres en Sol Mayor de F.J. Haydn. La combinación de sus flautas creó un diálogo musical encantador, lleno de precisión y armonía, demostrando un entendimiento mutuo y una interpretación que trascendió la mera ejecución técnica.

Victoria Marcos Rapado trajo la modernidad al escenario con la Sonata para flauta y piano de F. Poulenc. Su interpretación del “Cantilena: Assez lent” fue etérea y envolvente, mientras que el “Presto giocoso” mostró su virtuosismo y capacidad para capturar la vivacidad y el espíritu juguetón de Poulenc.

Pablo Centeno Bartolomé, por su parte, se enfrentó con éxito a la Sonata op. 94 para flauta y piano de S. Prokofiev, una obra que combina lirismo y energía en partes iguales. Su dominio del “Moderato” y el electrizante “Scherzo: Presto” fueron evidencia de su talento sobresaliente y su dedicación a la interpretación musical.

El concierto culminó con una impresionante actuación conjunta de Pablo Centeno Bartolomé y Victoria Marcos Rapado en el Trío op. 40 de A. Roussel, una pieza que demandó precisión y sincronización, cualidades que ambos intérpretes demostraron con brillantez.

Un Futuro Brillante para la Música Clásica

Los cinco jóvenes intérpretes no solo demostraron estar a la altura de las expectativas de la Academia Internacional de Música de Tábara, sino que superaron cualquier previsión, dejando claro que sus nombres tienen el potencial de resonar en los grandes escenarios internacionales en un futuro no muy lejano.

El Concierto de los Alumnos de Tábara no solo fue un testimonio del talento individual de cada uno de estos jóvenes músicos, sino también un reflejo de la excelente formación que han recibido en la academia. Tábara fue testigo de un momento especial, un vistazo al futuro de la música clásica que sin duda seguirá dando de que hablar en los años venideros.

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