almeida – 8 de junio de 2015.

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Es uno de esos días marcados en el calendario en el que los vecinos se visten para la ocasión y van procesionando por las calles de Tábara en uno de esos actos que muchos recuerdan con añoranza y nostalgia porque son varios los momentos que encierra este emotivo día.

            La misa, es de las grandes, de las más concurridas durante el año y don José Manuel disfruta con una celebración en la que la iglesia se encuentra llena de fieles en donde el protagonismo del acto que se conmemora, es para los niños y niñas que celebran su primera comunión y para cuantos participan en la celebración.

            Algunos balcones se engalanan y las calles se van cubriendo de flores, de las más olorosas que se producen en el término y algunas vecinas dan el último toque esparciendo pétalos que dan colorido a las calles antes de asistir a la celebración de la misa.

            Para quienes han celebrado por primera vez este año la primera comunión es también uno de esos días especiales y se muestran radiantes con su vestido o su traje que han estrenado para la ocasión y en sus manos abandonan la iglesia con unos canastos de mimbre en los que portan pétalos que van arrojando a las personas que flanquean el cortejo.

            Tras los niños, bajo palio, don José Manuel lleva la custodia y abre paso a la comitiva de autoridades a los que siguen y flanquean todo el pueblo.

            Nada más salir de la Iglesia, los alumnos de Carlos Fresno se colocan en dos filas y comienza una de las danzas de paloteo típicas de la población. Habrá otras tres actuaciones más en las que los danzantes muestran sus habilidades en este colorido baile tradicional.

            Al llegar a la fuente los Caños , la fachada de una de las casas se encuentra engalanada profusamente para la ocasión y allí esperan los recién nacidos del año para ser bendecidos por la custodia que lleva el párroco quien hace un responso antes de bendecir al niño y a la niña que han nacido durante el año y se encontraban tendidos sobre una sabana y unas almohadas esperando la llegada de la procesión.

            El cortejo va avanzando hasta que después de dar la vuelta con alguna nueva parada para ver la interpretación de los que interpretan la danza del paloteo, regresa de nuevo a la iglesia donde se da por finalizado este acto.

            Antiguamente se decía que el Corpus era uno de esos jueves que relucía más que el sol, aunque con el paso de los años haya tenido que trasladarse su celebración al domingo para contar con la asistencia de un gran número de fieles que se encuentran fuera del pueblo, pero sigue siendo uno de esos días en los que todos disfrutan celebrándolo y algunos lo recordarán durante mucho tiempo.

Ya por la tarde, los padres organizaron, al igual que lo hicieran el pasado año, colchonetas y castillos hinchables para que los peques disfrutaran de su día.

 

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Procesión del Corpus en Tábara – Foto almeida   Procesión del Corpus en Tábara – Foto almeida
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Almeida
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López   Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López
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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López    
    Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López

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Procesión del Corpus en Tábara – Foto Enrique López