Para una inmensa mayoría de los que resultaron afectados por los voraces incendios que hace un año asolaron y arrasaron esta provincia, llega a resultar vergonzoso, que nuestros dirigentes la única solución que proponen del compromiso que en su día adquirieron, haya consistido en presentar un concierto cuyos fines son únicamente propagandísticos.

Con esta iniciativa, se pretenden despilfarrar miles de euros para tratar de tapar y ocultar la vergüenza de lo que ocurrió, porque después de la tragedia, promesas se hicieron muchas por parte de todos los que acudieron a sacarse una foto y demostrar su implicación en el problema, pero hablando con los afectados, muy pocas de ellas se han llegado a cumplir y este anuncio en el que se gastará un dinero muy importante, que debería haber sido empleado en paliar las necesidades de los que lo perdieron casi todo, resulta cuanto menos un insulto para los indignados ciudadanos.

Se afirma que el objetivo de este concierto de la vergüenza, es contribuir a la reparación moral de los vecinos, lo cual ha incrementado más si cabe, la indignación de la mayoría.

Se han olvidado una vez más, de las ayudas prometidas y tan necesarias, para alimentar a los animales que fueron presa del fuego. Se han olvidado de las ayudas para reparar todas las cercas destruidas. Se han olvidado de las repercusiones a medio y largo plazo que el fuego va a provocar en la gente que vivía de la tierra. Se han olvidado de las víctimas que el fuego se llevó. Se han olvidado de tantas cosas, porque saben que la memoria es a veces demasiado frágil y siempre juegan con esta ventaja.

Demasiados olvidos para querer tapar los con un concierto que nadie quiere y que ningún beneficio va a aportar a esta tierra, pero desgraciadamente esa es la gestión que nuestros dirigentes hacen de los recursos públicos de los que no van a dar cuenta y si lo hacen tienen la suficiente habilidad para convencernos.

Para reparar la moral de los que sintieron el fuego en sus carnes, bastaba con haber hecho frente a la multitud indignada, que aquellos días salió al encuentro de las diferentes comitivas oficiales que en algunos pueblos tuvieron lugar y haber reconocido que no se había actuado bien. Pero parece que dar la cara, no está a la altura ni forma parte de las costumbres de todos los que dicen representarnos.

Este concierto, si se llega a realizar, va a representar un nuevo insulto para la gente de esta tierra, que ve con tristeza las soluciones que nuestros dirigentes tienen para tapar y acallar nuestros problemas, evadiendo una vez más la responsabilidad que tienen de buscar nuestro bienestar y nuestro progreso.

Ante estas provocaciones, el pueblo se indigna más, aunque parece que esta situación a algunos les pone y les estimula para demostrar que se encuentran por encima del bien y del mal. Por eso estoy convencido que la gente digna de esta tierra, los que fueron afectados de verdad, no participaran en esta farsa y boicotearan estas iniciativas que solo intentan tapar algunas vergüenzas que habían quedado al descubierto.

Emulando a nuestro poeta, que lástima resulta comprobar que tenemos los representantes públicos que nos merecemos, porque no olvidemos nunca, que somos nosotros quienes les hemos colocado en el lugar en el que se encuentran y tenemos la facultad de poder quitarles cuando seamos conscientes, de que nunca van a mirar por el bienestar general, porque de lo contrario su ego seguirá creciendo y siempre llega ese momento en el que se sienten inmunes por las impunidades que llegan a cometer, porque se encuentran por encima del bien y del mal

Faltan muchos días para que este maldito concierto pueda celebrarse, confiemos que el sentido común que casi siempre falla en aquellos que más lo necesitan, prevalezca y se prioricen las necesidades que realmente tiene el pueblo, porque eso si que conseguiría reparar la moral que los vecinos perdieron aquellos fatídicos días.

Pero si el sentido común no llega a imponerse, es el pueblo el que debe dar su respuesta y dejar solos ese día, a quienes buscan la foto que les mantenga en ese pedestal inmerecido.

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