Aseguran, que no debemos tener excesiva prisa en esta vida, porque las cosas que han de ocurrir, inevitablemente llegan en el momento que tienen que llegar y es necesario, contar siempre con la paciencia precisa, para que la virtud y el buen saber hacer, predomine en lo que inevitablemente estaba destinado a que ocurriera.

Algo de esto, es lo que le ha ocurrido a Ángela, quien, desde muy pequeña, heredó de su madre la pasión que sentía por las flores y por las plantas. Se había ido creando en su interior, ese poso que, en algún momento, tenía que rebosar y convertirse en la pasión que pusiera en marcha, para llenar ese vacío que en ocasiones sentía.

Su amor por las plantas, tuvo que dejarlo aparcado durante mucho tiempo, porque había otras prioridades, pero en el momento que llegó a Tábara, se reencontró con esos orígenes que la llevaron a los recuerdos de su niñez y desde el primer momento, en el terreno que había delante de su casa, comenzó a plantar todo tipo de flores y plantas ornamentales.

Para que las cosas crezcan como deben hacerlo, es necesario proporcionarles el cuidado que se merecen y Ángela, es plenamente consciente, de que las plantas y las flores, representan esos seres vivos que crecen a nuestro alrededor y necesitan percibir el cariño de quien se encuentra a cargo de ellas y también, ser escuchadas y Ángela consigue llegar a sentirlas de esa forma.

Con el jardín que estaba creciendo a la entrada de su casa, Ángela se sentía feliz, porque cada día dedicaba el tiempo que fuera necesario para que cada planta y cada flor, se encontrara en el sitio preciso y con el agua que necesitaba para su perfecto desarrollo.

Para ocupar el tiempo libre, comenzó a realizar por Internet un curso para poder hacer páginas web y según iba avanzando el desarrollo del curso, se percató de que, a través de las nuevas tecnologías, podía vender lo que crecía en su jardín, era el medio para poder dar salida a lo que se había convertido casi sin querer, en su trabajo.

Del jardín que había en el exterior de su casa, que comenzaba a ser insuficiente para acoger a todas las plantas que estaban creciendo, fue necesario ir ubicándolas en el almacén que su pareja tiene en la calle avenida Brillat Galicia VII en Tábara. Aunque el sueño de Ángela, es poder disponer con el tiempo de un vivero, donde las plantas se encuentren a gusto y en el medio natural para su desarrollo.

Para Ángela, esta nueva profesión, que ahora ocupa todo su tiempo, representa un trabajo muy satisfactorio al que dedica todas las horas que sean necesarias, sin reparar en el tiempo que se encuentre ocupándose de sus plantas, porque cada día, aprende de ellas y de los clientes que van adquiriendo lo que pacientemente Ángela consigue ir creando.

En apenas un mes que lleva realizando de forma más intensa esta labor, Ángela se siente muy satisfecha, porque las expectativas que se había formado se han visto superadas y es consciente, de que se trata de un proceso largo, pero para ella, la paciencia se ha convertido en una virtud que al final, nos proporciona los mejores resultados.

Para Ángela, cada planta representa un ser vivo que necesita una atención y un cuidado muy personalizado, ser tratada con mimo y sobre todo, con mucho cariño y ella le proporciona lo que cada una necesita, incluso a la hora de regarlas, ha dispuesto media docena de contenedores de mil litros, que recogen el agua de la lluvia que es con lo que riega cada una de ellas, porque cualquier pequeño detalle, tiene su importancia.

Para este proyecto, que ahora ocupa todo el tiempo de Ángela, ha pensado darlo a conocer cómo, plantas Anga, y de esa forma, también el nombre de la empresa de distribución en la que está trabajando, llevará algo de ella.

Ángela es consciente de que las cosas buenas, requieren siempre su tiempo y ella, dedica todo el que sea necesario a este ilusionante proyecto, porque es una forma de satisfacer una necesidad que todos tenemos de hacer las cosas que siempre hemos soñado y de esta forma, todo el tiempo que le dediquemos, apenas nos supondrá un esfuerzo significativo.

Deseamos que el proyecto de Ángela, cubra cada una de las expectativas que se ha ido formando mientras lo realizaba y no tenemos ninguna duda, de que pronto muchos jardines de Tábara y de los pueblos de los alrededores tendrán una parte de esta emprendedora.

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