Han transcurrido ya seis años, desde que don Carlos Hernández llegó a Tábara, para hacerse cargo de las parroquias y ejercer su labor pastoral en los pueblos de esta comarca.

Cuando llegó, llamó la atención su desbordante juventud, por lo que todos suponíamos que su estancia con nosotros resultaría muy longeva, como había sido la de sus predecesores, sin embargo, seguramente por su buen hacer y su capacidad, ha sido requerido por la diócesis para otras funciones más relevantes que deberá acometer en un futuro próximo, haciéndose cargo de la secretaria del sr. obispo.

Durante este tiempo, ha asumido su labor pastoral en nueve pueblos, atendiendo las necesidades espirituales de los feligreses de estas poblaciones y realizando algunas iniciativas para tratar de mantener y fomentar la fe entre su comunidad.

Ha llegado ese momento del adiós y la mejor forma de hacerlo ha sido celebrando su última misa en Tábara, para los feligreses de todos los pueblos que asistieron a despedirle.

A continuación, Marisa Berdión, ejerció como maestra de ceremonia, dando comienzo a los agradecimientos de los feligreses por hacernos revivir la fe, revitalizando todas las liturgias, como por las iniciativas para mejorar la convivencia familiar, parroquial e inter parroquial, por compartir con los feligreses toda la actualidad de la Iglesia y de la diócesis, por las muestras de cercanía y cariño con todos los feligreses.

A todos les hubiera gustado que esta etapa se hubiera prolongado durante más tiempo, pero siempre le tendremos en nuestras oraciones y también esperamos que siga formando parte de nuestras vidas.

En primer lugar, el pueblo de Sesnández, Francisco Ratón (Paquito) tomó la palabra para leer un comunicado de despedida al párroco, que durante estos años, llegó a esta tierra joven y con gran ilusión, con el propósito de entregarse, sin reservas, a esa misión que le asignaron y así, lo ha venido haciendo día a día.

“Desde su residencia en Tábara, ha atendido la labor pastoral de nueve pueblos, amén de la tarea lentamente encomendada por el señor obispo, de estudiar la carrera de derecho en Salamanca. Un trabajo arduo, con muchos kilómetros por carretera, para cubrir satisfactoriamente las necesidades espirituales y obras de misericordia de estos feligreses dispersos por tantos pueblos.

Por nuestra parte, estaremos agradecidos por su preocupación para que, en ningún caso, nos faltara ningún servicio apropiado, ya fuera realizado personalmente por usted, o bien por otra persona que usted designara.

Muchas gracias don Carlos, por todo esto y por los seis años de su vida que nos ha dedicado como guía espiritual en la búsqueda del Evangelio.

Como muestra de agradecimiento y con todo nuestro cariño, le ofrecemos por parte de los feligreses de esta parroquia; un libro para que le ayude en su apostolado, una estola que es el signo de dignidad y poder sacerdotal y un árbol de la vida con los 12 apóstoles de Cristo, que nos recuerda que fueron las piedras angulares de la Iglesia.

Sepa que en la parroquia Sesnández, habrá un lugar reservado para usted y que además de los antiguos feligreses conserva amigos para siempre y queremos que nos recuerde con alegría, como esa que contagia con su sonrisa. Dios le bendiga y sea muy feliz en su nuevo destino.”

A continuación tomó la palabra el alcalde de Tábara, Antonio Juárez, para agradecer su dedicación a los feligreses de la parroquia del pueblo que le fue asignado con unas emotivas palabras en representación de los fieles del pueblo que preside.

Los niños de la catequesis, hicieron entrega de emotivos recuerdos para que siempre los tenga presentes.

También los participantes en el curso Alfa, celebrado durante su permanencia en Tábara, le hicieron entrega de un obsequio y finalmente los parroquianos, le ofrecieron una foto de la torre de Tábara, que es el símbolo de la villa de la que todos nos sentimos orgullosos porque entre sus muros, en su Scriptorium, se elaboraron los mejores beatos ilustrados. Dos libros de John Williams, principal estudioso de los beatos que puso valor nuestro escritorio, un reloj de los llamados inteligentes para que le facilite ciertas tareas en la vida cotidiana y un icono de la Virgen, quien siempre ha representado un ejemplo de fe y vida, para que le ayude y sirva de guía en la nueva etapa que comienza en su ministerio.

Con este emotivo y sencillo acto, el pueblo de Tábara, quiso agradecer a su párroco, la labor realizada durante estos años que ha dedicado a ésta y el resto de las nueve parroquias.

A continuación, el Ayuntamiento de Tábara ofreció un pequeño ágape para todos los asistentes, donde cada uno pudo despedirse personalmente de D. Carlos.

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