Recientemente, en un medio de comunicación importante de Galicia, un grupo político solicitaba un plan especial para promocionar la Vía de la Plata en el año Xacobeo. En esta ocasión, era el PSOE que se encuentra en la oposición y ya se sabe, cuando no se tiene la responsabilidad de gobernar, es necesario buscar rentabilidad política en cualquier interpelación que se le formule a quienes se encuentran gobernando.

Curiosamente, la Vía de la Plata atraviesa cuatro comunidades en las que se han ido alternando diferentes formaciones políticas, bien sea en los ayuntamientos, en las diputaciones o en el propio gobierno de la comunidad y desgraciadamente en los últimos 15 años, independientemente de quien haya sido la formación política que tenía responsabilidades en el gobierno, ninguna de ellas se ha significado por aplicar políticas activas en favor de esta ruta de peregrinación que algunos tratan, que la Unesco la considere como patrimonio de la humanidad, resulta hasta una incongruencia, comprobando el estado de algunos caminos.

Los diferentes caminos de peregrinación, desde el momento que pasaron a ser competencia del poder eclesiástico y de las administraciones públicas, sufrieron una transformación importante, lo que antes se mantenía por aquellos que amaban este sendero de peregrinación, pasó a convertirse en una herramienta que podía proporcionar pingües beneficios políticos, a quienes supieran cómo manejar de forma conveniente la influencia y el poder que esta ruta de peregrinación tenía para miles de peregrinos.

Sin lugar a dudas, quien ha sabido rentabilizar esta influencia que el camino ha ido adquiriendo, ha sido la Xunta de Galicia, la que ha galleguizado los caminos a su conveniencia y aunque el Camino debería ser de todos los peregrinos que lo recorren, vemos cómo Galicia que es una parte del Camino, se ha apropiado sin ningún rubor de un patrimonio que es de todos. Sirva como ejemplo no querer subsanar el error de los 100 km necesarios para obtener la Compostela, o por la reciente campaña que están realizando camina a Galicia, en la que las palabras mágicas Camino y Santiago, no se ven en ninguna parte del eslogan.

Se han realizado en estos 15 años algunos proyectos que desde el inicio estaban destinados a un fracaso clamoroso, el proyecto alba Plata que se realizó en Extremadura, puede ser fiel reflejo de este afán faraónico de dotar con grandes medios algo cuya progresión debe ser gradual, para ir cubriendo las necesidades que tienen quienes lo recorren, pero ante todo, es necesario consensuar cualquier proyecto con quienes se encuentran en él día a día y conocen perfectamente la evolución y necesidades que tiene esta ruta de peregrinación. Y eso es algo que no se ha hecho y así nos van las cosas, porque resulta muy difícil desde un despacho poder articular las necesidades que se van observando por quienes están a pie de Camino.

En estos 15 años, por las diferentes administraciones públicas, han pasado todas las formaciones políticas que aseguran representarnos, tanto los partidos de un signo y del contrario y ninguno de ellos, se ha significado especialmente por tratar de atajar los problemas que esta ruta de peregrinación ha padecido a lo largo de década y media.

Tirando de la hemeroteca, podíamos imaginar que era todo lo contrario porque cada vez que se celebraba una feria de promoción turística, los mensajes de las portadas de todos los periódicos y emisoras de radio, parecían calcados de la edición anterior “vamos a promocionar la Vía de la Plata por lo que representa para nuestro territorio”, cambiaban únicamente algunas personas de la foto anterior, porque habían sido reemplazadas en su cargo, pero el mensaje siempre era el mismo y esa promoción y proyección no se ha visto reflejada en ningún momento y basta para ello fijarnos en la estadística y los datos, que difícilmente pueden ser manipulados.

Zamora, es una encrucijada de caminos, en nuestra provincia confluyen los peregrinos que llegan desde el sur y desde el sureste a través del Camino de Levante, Camino del Sureste y la Vía de la Plata y los peregrinos continúan su avance hacia Santiago por tres caminos; la Vía de la Plata, Camino Zamorano-Portugués y Camino Sanabrés.

En el año 2004, por primera vez la oficina de atención al peregrino de la catedral de Santiago de Compostela, comenzó a publicar estadísticas de los peregrinos que llegaban a Compostela y ese año, fueron 179.944 los peregrinos de los que se tiene constancia, de los cuales 9.309, o sea el 5,17% del total, procedían de algunos de los caminos que pasan por nuestra provincia.

Ese posicionamiento de estos caminos como el tercer afluente que más peregrinos aportaba en la peregrinación, hacía concebir a los caminos que confluían en Zamora y accediendo a Compostela a través de Puebla Sanabria y Orense como la gran esperanza de la peregrinación, porque su evolución así lo presagiaba y este dato hacía prever un gran futuro para estos caminos.

Así también debieron verlo los responsables públicos, cuando aseguraban en las diferentes manifestaciones en los medios de comunicación, que la proyección que estos caminos iban a tener, les posicionaba como esa gran alternativa para los que ya habían recorrido el Camino mayoritario, el francés, los cuales buscaban nuevos horizontes en los que satisfacer sus necesidades de peregrinación.

Han transcurrido 15 años y los datos no pueden resultar más desalentadores, porque, aunque la peregrinación ha crecido de forma inimaginable, en el año 2.019 que se registraron 347.578 peregrinos, por los caminos de nuestra provincia, no se experimentó ese incremento, este fue incluso menor ya que pasaron tan solo 9.201 peregrinos, lo que representa un 2,64% del total y del tercer puesto que ostentábamos 15 años antes, pasamos a la séptima posición en cuanto al tránsito de peregrinos.

El decremento anual es del 0,16% de media, esto significa que, de seguir esta progresión, dentro de 10 años habremos perdido un 4,17% del total de los peregrinos que llegan a Santiago y por los pueblos de nuestra provincia solamente pasará el 1% de la peregrinación que se realice.

Estos datos son incuestionables, algo debemos estar haciendo mal, siendo honesto, aseguraría que muy mal, para que la situación sea la que tenemos en este momento y nos encontramos en un momento en el que no se pueden repartir culpas, creo honestamente que todos tenemos algo que ver en esta evolución negativa, ahora lo que procede es aunar esfuerzos para tratar de revertir esta tendencia.

En este tiempo, en el 2007 se propone solicitar a la Unesco que declare la Vía de la Plata como patrimonio mundial, hecho que se repitió en el 2014, pero en este espacio de tiempo se han realizado actuaciones muy importantes como la autovía Zamora-Benavente o el tren de alta velocidad, que han afectado directamente a tramos del Camino, alterando significativamente su trazado sin que ninguna voz de la administración se haya levantado para denunciar ésta alteración del Camino, que pretendían fuera patrimonio de la humanidad.

Zamora, una provincia situada en el epicentro de la España abandonada, representa para los peregrinos el gran descubrimiento en este Camino porque cuenta con los atractivos suficientes, para que los peregrinos decidan volver a visitarla con más calma, pero la falta de compromiso de algunas administraciones parece que están actuando en contra de los intereses que deberían promover. En la salida de la ciudad, el último recuerdo que el peregrino se lleva de ella, el Camino convive con un vertedero incontrolado que, cada vez más, está expulsando de su trazado a los peregrinos que lo recorren; la mayoría de las administraciones no se preocupan de señalizar y desbrozar los caminos y la maleza acaba por invadirlos; algunos de nuestros hitos, de los que deberíamos sentirnos especialmente orgullosos, como es el Santiago peregrino de Santa Marta de Tera, han sido abandonados a su suerte y el tiempo los está degradando de una forma ostensible. Así podríamos seguir enumerando otras irregularidades que nadie quiere asumir. Por eso, quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra, y estoy seguro que todos los cantos se quedarán en el suelo.

La poca experiencia que puedo tener en estos temas porque soy un recién llegado, me lleva a pensar que las peores previsiones acabarán por cumplirse, porque no observo ningún propósito de cambio en quienes disponen de la facultad y los medios para revertir la situación, cada vez estoy más convencido de que no hay ningún interés por promover y dinamizar un patrimonio inmaterial que podría representar un revulsivo muy importante para los pequeños pueblos de Zamora y de Castilla y León, que en un porcentaje muy importante es recorrido por los peregrinos. En el caso de Zamora, el 30% de las poblaciones son recorridas por algunos de sus caminos y son pueblos a los que difícilmente va a llegar nunca un turista, pero sí pasan por ellos peregrinos a los que podemos convertir en nuestros mejores embajadores.

En el año 2018, en la Comisión de los Caminos de Santiago en Castilla y León, se formularon algunas cuestiones importantes para la evolución de los caminos, entre las que destaco las siguientes:

  • Recabar información de las asociaciones para conocer en todo momento la situación de los diferentes caminos y actuar sobre los problemas que se presenten.
  • Contacto más fluido con las asociaciones ante el próximo Xacobeo 2021.
  • Disponer de un técnico en la administración para resolver los problemas que vayan presentando las asociaciones.
  • Designar quien debe ser el responsable para la demarcación y conservación de los caminos.
  • Habilitar dotaciones para que las asociaciones puedan actuar en la mejora de los caminos.
  • Preservar los hitos del Camino, para evitar su degradación y que pueden seguir siendo disfrutados por los peregrinos.

Han transcurrido nada menos que tres años desde que se formularon estas propuestas y hoy, sigo preguntándome las mismas cuestiones que se expusieron en aquella reunión, porque la respuesta sigue sin ofrecerse.

Podemos seguir demandando planes y más planes, pero mientras no se afronten los problemas que detectamos los que vivimos a pie de Camino y que observamos cada día, difícilmente podrá darse una solución al problema existente y estoy convencido que, dentro de una década, continuaremos diciendo las mismas cosas y nadie habrá asumido las competencias que le corresponden para mantener un patrimonio inmaterial que estamos abocando a una situación que será irreversible.

José Almeida Rodríguez

Presidente de la asociación zamorana de los caminos de Santiago

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