DIRECCIÓN –de febrero de 2017.

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Los vecinos de Tábara, no salen de su asombro según se van conociendo a través de los medios de comunicación las noticias que acontecieron hace tres décadas en el Seminario de La Bañeza en los que se implica al párroco que durante cinco lustros estuvo en esta localidad ejerciendo su actividad pastoral.

            Cuando el pasado domingo la noticia surgió en la prensa, nadie daba crédito a lo que estaban leyendo y enseguida fue corriendo de boca en boca como un reguero de pólvora, porque resultaba del todo incomprensible para los vecinos que alguien con quien habían convivido durante tanto tiempo pudiera estar implicado en los abusos que se narraban en el periódico.

  

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          Todos conservaban la imagen de una persona que en el tiempo que convivió entre nosotros, siempre estaba dispuesto a colaborar en cuanto se le solicitara y su labor en la mejora de las condiciones y la promoción del pueblo, eran algunos de esos activos que con trabajo y esfuerzo van quedando una vez que las personas desaparecen. Su contribución al conocimiento de los beatos de Tábara y su difusión internacional representaban esa imagen que a la mayoría de las personas les venía a la mente cuando tenían conocimiento de la noticia. “quién iba a imaginar lo que se escondía detrás” comenta un vecino.

            Pero somos la consecuencia de nuestros aciertos y de nuestros errores y tarde o temprano hemos de dar cuenta de ellos y esa penitencia es la que cada uno se lleva en su conciencia durante el resto de su vida.  

            Por otro lado los tabareses no llegan a comprender cómo el expárroco pudo aceptar el homenaje que se le ofrecía en las condiciones en las que ya se encontraba y por otro lado la impasividad del Sr. Obispo cuando el pueblo le indicó la voluntad de homenajear al que fuera su pastor durante tantos años, y éste aceptara sin más que este acto se celebrara, máxime cuando solo él sabía que D. José Manuel ya estaba suspendido de todos los oficios eclesiásticos; pero aun así permitió que dijera misa y recibiera honores y regalos.