almeida – 21 de enero de 2015.

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Sin lugar a dudas, lo más importante para divertirse es tener ganas de hacerlo, no es necesario casi nada más porque cuando la gente tiene ganas de pasarlo bien, enseguida se busca lo que puede acompañar para que la fiesta sea estupenda.

 

Aunque el santoral del día estaba dedicado a San Fabián y San Sebastián, para que no coincidiera con la celebración que se hace en Tábara, San Lorenzo celebró ayer la festividad de San Antonio y como viene siendo habitual, los productos del campo y los animales, fueron los principales protagonistas de la celebración.

En una fría mañana, la pequeña ermita, pronto se fue llenando de fieles y algunos, los más valientes, soportaron estoicamente en el exterior la mayor parte de la celebración.

El santo se encontraba sobre unas andas encima de dos bancos y a sus pies se habían ido depositando los presentes que le pueblo le ofrecía y no faltaban algunos rosarios confeccionados con frutas, frutos secos y embutidos que colgaban del cuello de la imagen del santo.

Al poco de comenzar la eucaristía, don José Manuel hizo un alto y cuatro de los asistentes cogieron las andas sobre las que se encontraba una talla de San Antonio y procesionaron con él por la plaza que hay delante de la ermita dando una vuelta al pilón y entrando de nuevo en la iglesia.

Los mas rezagados vinieron con algunos animales que pusieron a los pies del santo; un magnifico pollo de corral y un cordero con la piel completamente negra eran lo que mas destacaba entre aquellos presentes.

Fuera, José se encargaba de montar unos tableros sobre caballetes y encima fue dejando un ágape para que todos los asistentes lo degustaran mientras se realizaba uno de los momentos esperados de esta celebración, la subasta de los productos y animales.

Fue necesario esperar a que Manolo terminara de atender a las últimas clientas en su carnicería, pero todos pacientemente esperaron su llegada, porque la subasta de los productos sin él, carece de ese interés que pone en cada una de las pujas en las que procura extraer a cada artículo el mejor precio para que la aportación a la iglesia sea lo mayor posible.

La llegada de Manolo fue celebrada con aplausos por todos los asistentes y a pesar del frío que hacía, se fue desprendiendo de la ropa de abrigo para estar más cómodo mientras realizaba la tarea que tenía encomendada.

saf 150120 0007Como viene siendo habitual, la puja comenzó con los rosarios de alimentos elaborados con especial cariño por quienes los ofrecían y en alguno de ellos la puja resultó animada cuando los interesados iban subiendo un poco más para llevarse el producto y de paso hacer su contribución a la causa para la que habían sido entregados.

En esta ocasión, al contrario de lo que ocurrió dos días antes en Tábara, fue el cordero el que alcanzó la puja más alta, siendo adjudicado por 61 euros.Un pastel de manzana y un bollo maimón fueron los atractivos más importantes de esta parte de la puja y mientras se iba celebrando la subasta el cordero, permaneció inmóvil al contrario del gallo que deseaba ser el protagonista de la misma y realizó varias tentativas de escapar a pesar de tener las patas bien atadas.

Se produjeron algunas situaciones curiosas como el caso de uno de los asistentes que pujó por un lote de bebidas hasta que consiguió hacerse con el, pero en casa debía de tener vetado el consumo de alcohol y cuando su mujer vio que se hacía con estos productos no pudo por menos que exclamar:

-¡Ay la madre que lo parió, si no bebe!

Parece ser que con el entusiasmo se delató, pero una de las botellas no llegó a casa y se fue degustando después de los postres ofreciendo el contenido, un delicioso brandy a todos los que lo deseaban.

Cuando terminó la subasta, la mayoría colaboraron a recoger lo que se había ofrecido para los asistentes en el ágape y se fueron conformando las mesas para la comida que vendría después. Unos tableros confeccionados con puertas en desuso montadas sobre caballetes y los bancos de la iglesia como asiento, fueron el comedor que se montó en medio de la calle con capacidad para unas ochenta personas que fueron las que disfrutaron de la comida, unas exquisitas patatas con costilla que Mª del Carmen San Primitivo se había encargado de elaborar en su casa y que por los comentarios de todos los asistentes, no podían haber salido mejores.

En una mesa, se fueron colocando los más pequeños, había más de una docena de niños y niñas y junto a ellos se sentó el alcalde de Tábara, José Ramos, quien seguro disfrutó de algunas de las conversaciones más amenas y divertidas de toda la comida.

Fue curioso ver como varias mujeres, en previsión del tiempo que hacía, se pertrecharon con una manta que extendieron sobre sus piernas y al menos al estar paradas y sentadas no sufrieron tanto las inclemencias del tiempo.

saf 150120 0025Después de las patatas con costilla que a pesar de la abundante ración, muchos repetimos, Mª Carmen nos obsequió con un delicioso bizcocho que había preparado en el horno de su casa y como el plato principal, era exquisito y sobre todo estaba en su punto, jugoso por dentro pero bien cocido.

Está visto que con buena disposición y sobre todo con ilusión, la gente sabe como divertirse y la fiesta no deja de ser la fiesta y ésta era la última que se iba a poder disfrutar antes de la llegada de la Semana  Santa, por eso, algunas no querían marchar de allí y los cánticos fueron inundando la plaza y todos los presentes pudieron disfrutar de lo que algunos decían que era la ultima de las fiestas que se iban a celebrar, aunque cronológicamente, sería de las primeras porque el año acaba de comenzar y a pesar de los malos momentos que algunos puedan haber pasado o puedan estar pasando, lo que se dejó patente ayer en San Lorenzo es que la gente disfruta y tiene ganas siempre de fiesta.

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