No sólo palpamos y padecemos cada día la lenta agonía a la que algunos han conducido a este viejo reino, ése que en otros tiempos fue glorioso y próspero, orgullo y referente de los que de una forma o de otra, sentimos un amor especial por esta tierra.

Cada día surge una nueva noticia que nos conduce a la cruda realidad a la que nos vemos abocados, a ese abismo en el que vamos cayendo y que parece no tener fondo, porque el límite ya lo hemos establecido nosotros con los parámetros que presentamos y de los que la inmensa mayoría, no nos sentimos orgullosos, más bien nos embarga una profunda vergüenza de comprobar cómo estamos representados.

Ayer fue ese ranking negativo en el crecimiento vegetativo, el más nefasto de todas las provincias españolas, hoy es la desidia de los que dicen representarnos para revertir la situación a la que nos han abocado, mañana, quién sabe lo que pasara mañana, si es que ese mañana sigue existiendo para muchos.

Cuando pensábamos que habíamos saturado el límite de nuestra capacidad de sorpresa, porque poco o nada creemos que puede ya sorprendernos, y sin embargo, estamos convencidos que mañana, tendremos una nueva sorpresa, negativa por supuesto.

Muchas mañanas, cuando escuchamos las noticias, algunos nos pellizcamos para comprobar si de verdad nos encontramos despiertos o sufrimos alguna alucinación, porque nos sentimos incapaces de poder dar crédito a lo que estamos escuchando, pero lamentable y desgraciadamente enseguida nos damos cuenta que todo lo que escuchamos, es verdad.

Esta Zamora abandonada, cada día va sintiendo cómo los que debían luchar por su prosperidad, siguen olvidándose un poco más de ella y ya ni tan siquiera la consideran, seguramente porque se han dado cuenta que levantar un cadáver solo se encuentra al alcance de lo que algunos consideran milagros y la mayoría hemos dejado ya de conservar esa poca fe que manteníamos.

Comarcas como Sanabria, Aliste, Sayago, Alba, Tábara, La Carballeda,….todo lo que se denomina la Franja Celta, en la raya con la frontera portuguesa, son comarcas, con una densidad de menos de 8 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que se puede considerar riesgo latente de desierto demográfico.

En esta situación, no valen parches calientes, solo sirven medidas de choque, para tratar de evitar la muerte de estos territorios y deben ser nuestros gobernantes los que adopten medidas imaginativas y valientes para que el problema no se les escurra de las manos como ha venido ocurriendo los últimos años.

En la sede de nuestro gobierno, uno de los grupos de la oposición ha presentado una propuesta tendente a dinamizar la provincia de Zamora, algo que debería unirnos a todos, si es que de verdad sentimos esta tierra, pero incomprensiblemente ha sido descartado por quienes cuentan con la mayoría para ponerlo en práctica.

Unos, porque están ya cansados que sea la tercera vez que se sacan en público los trapos sucios, esos que ellos mancharon y se niegan a que se laven, que sigan como están y cuando ya la mugre acabe por destrozarlos que sea la inanición, la que los haga desaparecer como por arte de magia.

Otros que hace un año, cuando no tenían la responsabilidad de gobernar, opinaban que la situación era insostenible, ahora tratan de justificar lo injustificable y eso que en el contrato que firmaron con nosotros, nos aseguraban que si confiábamos en ellos todo iba a cambiar. En situaciones como esta nos damos cuenta del valor real que llegan a tener algunas palabras.

Al final, vemos que las palabras tienen tan poco peso y valor, que siempre se las lleva el viento y lo que se recoge en compromisos escritos, quien los escribe tiene la habilidad de hacerlo de tal forma, que se puedan interpretar a conveniencia de cada situación y de cada momento.

Es lamentable llegar a una situación en la que la única esperanza no pase por un futuro más próspero, sino que el futuro que nos espera se pase cuanto antes para sufrirlo el menor tiempo posible.

Si los que levantaron esta tierra y la hicieron prosperar, se removieran en sus sepulturas, lamentarían una y mil veces la herencia humana que han dejado tras ellos, porque no han sabido, ni han sido capaces de preservar el legado patrimonial que nos fueron transmitiendo.

Recordando a nuestro poeta en algunas de las muchas verdades que escribía:

No sabiendo los oficios los haremos con respeto.

Para enterrar a los muertos

como debemos

cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero.

Tratando de parafrasear al poeta zamorano, me vienen a la mente, algunos pensamientos sobre cómo analizaría el poeta la situación a la que algunos nos han llevado:

Para resurgir esta tierra

que ya va oliendo a muerto

cualquiera sirve, cualquiera….

menos los que nos llevaron al cementerio

Décadas haciendo cestos que no sirven para nada y seguimos sin darnos cuenta que estamos utilizando mimbres torcidas.