• Estamos obligados a conservar, proteger y transmitir a generaciones futuras el legado que hemos recibido de nuestros mayores.

Zamora, cuenta con un rico patrimonio cultural que, a lo largo de la historia, se ha ido concentrando a lo largo de nuestra provincia y es destacable, como el románico que abarrota la ciudad, han sabido conservarlo, para que podamos disfrutar contemplándolo y es algo que debemos agradecer a quienes nos precedieron, que en épocas de expansión fueron capaces y tuvieron la responsabilidad de conservar este patrimonio.

No obstante, en los últimos años estamos siendo testigos del riesgo que corren algunas de nuestras imágenes más icónicas, como es el Santiago peregrino de Santa Marta de Tera, que año tras año, está sufriendo una degradación importante que si no se toman medidas, acabará por quedar destruida, como ha ocurrido con la imagen de San Judas Tadeo en la misma iglesia, que ya es irreconocible.

Los amantes del camino de Santiago y del arte en general de nuestra provincia, llevamos años reclamando la protección de esta talla única en el mundo y los cuatro consejeros de cultura y patrimonio a los que les hemos ya hecho llegar este problema, se han mostrado receptivos a las demandas que les hacíamos, pero ninguno ha tomado la decisión de cumplir con la obligación que tiene y protegerlo.

Después de años reclamando su retirada del emplazamiento en el que se encuentra, que recordemos que no es el original, ya que fue ubicado en esa portada de la iglesia en el año 1932 por Alejandro Ferránt, durante el pleno de las Cortes de la comunidad de Castilla y León, aprobará con fecha; 26 de octubre de 2022, su retirada del lugar en el que se encuentra y se reubicara en el interior de la iglesia de Santa Marta o en el museo de los obispos de Astorga de Santa Marta, donde estaría protegido de las inclemencias del tiempo o de actos de vandalismo.

Hay que tener en cuenta, que esta imagen está al aire libre en un lugar poco frecuentado y que, a los riesgos de sufrir algún acto vandálico, cuenta con el agravante de que cada año las inclemencias climáticas están incidiendo de una forma directa en su estado de conservación y cada año que pasa va perdiendo parte de su estructura como efecto de las dilataciones que se producen en los fríos días de invierno.

Cuando por fin se aprobó su traslado, el anterior consejero de cultura señor Santonja, optó por no cumplir con este cometido y en su lugar, buscó una protección colocando una tejavana que al menos lo protegiera de la lluvia.

Imaginamos la reacción que hubiera tenido Gómez Moreno, cuando a principios del siglo pasado, ordenó retirar la espadaña y otros añadidos que no formarán parte de la construcción románica, porque este añadido que han puesto como parche, desentona completamente el resto de la construcción.

El consejero, alegaba al justificar su decisión, que no quería ser el responsable de que al retirar la obra pudiera sufrir algún daño y por eso aprobó la chapuza que se ha puesto.

Seguramente el señor Santonja, no tuvo en cuenta que proyectos como el traslado de los templos de Abu Simbell y todos los que fueron afectados por la presa de Assuan; el traslado de las cariátides de la Acropolis en Atenas; la reubicación de la virgen Blanca de la catedral de León o más cercano a nosotros, el traslado piedra por piedra, de la iglesia de San Pedro de la Nave, se hicieron hace muchos años con técnicas más arcaicas que las que contamos en la actualidad.

Resulta deprimente, contemplar la imagen de Santiago peregrino cubierta de excrementos de numerosas aves que han encontrado en este tejadillo, un lugar en el que poder estar tranquilas mientras van haciendo sus deposiciones sobre la estatua y el conjunto del templo, que son visibles, como también es perceptible la acidez que tienen estos residuos que afecta directamente a la piedra.

No podemos permitir que siga primando la irresponsabilidad de quienes tienen la obligación de proteger este legado, desde los políticos que tiene que tomar la decisión, hasta los técnicos que son los que tienen la responsabilidad de asesorar la forma en la que se hace esta reubicación. Porque no queremos pensar que no se haga por incompetencia, porque estamos seguros que contamos con muy buenos profesionales con técnicas suficientemente probadas y no hay que recurrir a los personajes de la historieta creada por Ibáñez Pepe Gotera y Otilio para tener la incertidumbre de que la obra no se va hacer con garantías.

Suelen decir que no hay quinto malo y el actual consejero señor Diaz Picó, será el quinto en ese cargo al que planteemos la necesidad de subsanar un error que viene arrastrándose durante años y asuma su responsabilidad y competencia de proteger una imagen, que es patrimonio de todos los zamoranos y especialmente, representa un icono para los peregrinos que recorren el camino de Santiago.

PUBLICIDAD Tres sliders con CSS Grid