Existen algunos lugares muy emblemáticos en nuestros pueblos y ciudades, que con el paso del tiempo han llegado a formar parte de nuestra historia, un patrimonio que también en muchas ocasiones, llegamos a descuidar hasta límites que pueden resultar vergonzosos.

La Cruz del rey don Sancho y su entorno, forman parte de la historia de Zamora, además este año se conmemora el 950 aniversario del cerco que ya forma parte del romancero popular.

También, es la última imagen que los peregrinos que van recorriendo la vía de la Plata se llevan de nuestra ciudad y resulta lamentable, ver las condiciones en las que se encuentra, en un estado de abandono y una dejadez impropia, de un lugar que deberíamos mantener en otro estado de conservación.

Comprobando el abandono que había en esta zona, la Asociación zamorana de los caminos de Santiago, presentó en marzo de 2020 al concejal de turismo de la ciudad, un proyecto para recuperar un sitio tan emblemático como este, de tal forma, que los peregrinos que por allí pasaban se llevarán un agradable recuerdo de la bonita ciudad que habían dejado atrás.

El proyecto fue realizado por Enrique Vicente y Víctor Sierra, socios de la asociación zamorana y lo presentamos personalmente al concejal, que nos manifestó su interés por lo que le presentábamos.

En esas fechas, a través de los medios de comunicación, tuvimos conocimiento de una propuesta en la misma línea, que efectuaba la hermandad de la Virgen de la Concha y reunimos con su presidente, Ricardo Flecha, al objeto de consensuar un proyecto conjunto y de esta manera tratar de sumar fuerzas para un objetivo común.

Nuestra asociación asumió el proyecto que el equipo de Ricardo Flecha había efectuado, apoyando dicho proyecto, pero han transcurrido dos años, sin que hasta la fecha se haya hecho nada por mejorar la situación tan deplorable en la que esa forma se encuentra este entorno y en este tiempo, la degradación ha continuado aumentando.

Urgimos a quienes tienen la responsabilidad y la competencia de mantener esa zona en correctas condiciones, para que lo hagan cuanto antes. Porque nos encontramos en un año jacobeo en el que el número de peregrinos se incrementa de manera considerable y este año, también se celebra el aniversario del cerco de Zamora.

Con la agravante de que al encontrarse el camino invadido por la basura, escombros y la maleza, los peregrinos, se ven obligados a tener que avanzar por la carretera, lo que representa un peligro añadido, ya que el día menos pensado, puede producirse un accidente no deseado.

Seguimos asumiendo y apoyando el proyecto que en su día Ricardo Flecha presentó en el ayuntamiento de Zamora, que va a la línea del que adjuntamos, realizado por los miembros de la asociación.

[PROYECTO DE ADECUACIÓN DEL ENTORNO

DE LA CRUZ DEL REY D. SANCHO]

AZACS

Enrique Vicente
Víctor Sierra

La Asociación Zamorana de los Caminos de Santiago tiene, entre sus fines, además de fomentar y promover la peregrinación jacobea, el defender el patrimonio histórico y cultural de nuestra provincia asociado a ella.

Zamora, desde la perspectiva del caminante, es un enclave jacobeo de primera magnitud, paso obligado de cuantos proceden del levante y sur peninsular, ofreciendo tres alternativas para llegar a Compostela: Vía de la Plata, Camino Sanabrés y Camino Zamorano Portugués.

Este 2020 es el previo a la llegada del Año Santo, un acontecimiento del que se espera se superen ampliamente todos los registros en cuanto a número de peregrinos; es, por tanto, una oportunidad excepcional para que las localidades por donde discurren las distintas rutas ofrezcan sus mejores atractivos. Zamora también tiene que esforzarse y mejorar las infraestructuras y recursos turísticos que lo precisen, con el fin de que los peregrinos, que a la par son también turistas y los mejores embajadores, se lleven una grata impresión de nuestra ciudad.

A la salida de la capital, siguiendo el itinerario del Camino de Santiago de la Vía de la Plata – recientemente señalizado por el Excmº Ayuntamiento a través de su Concejalía de Turismo, a cuyo titular felicitamos personalmente en su día por dicha actuación–, encontramos un lugar cargado de historia, vinculado a unos acontecimientos que sucedieron hace casi mil años y que dieron a nuestra ciudad fama y renombre: No se ganó Zamora en una hora. Nos estamos refiriendo a la conocida Cruz del rey D. Sancho, un espacio arbolado y concebido como área de descanso, pero que en la actualidad se encuentra muy degradado como consecuencia del abandono.

La ciudad aún cuenta con suficientes testimonios de aquel episodio medieval, que conforman la que se podría denominar Ruta del Romancero: castillo y muralla, casa de Arias Gonzalo, Campo de la Verdad, iglesia de Santiago de los Caballeros, arco y palacio de doña Urraca y, finalmente, Cruz del rey D. Sancho.

Somos de la opinión de que este último entorno merece una puesta en valor acorde a lo que representa para Zamora, destinada tanto al descanso e información para los peregrinos y turistas, como para los propios ciudadanos, ya que este espacio, una vez acondicionado, pasaría a convertirse en una opción atractiva para los muchos paseantes que a diario utilizan este camino con fines lúdicos y deportivos, sin olvidar la estrecha vinculación que desde hace siglos mantiene el lugar con la Cofradía de la Virgen de la Concha, muy vinculada con la peregrinación jacobea y patrona de la ciudad, por la romería que se celebra el Lunes de Pentecostés.

Como es sabido, se localiza al lado derecho de la carretera que conduce a La Hiniesta (ZA-P-1405), una vez rebasada la rotonda y frente a las instalaciones de la depuradora de agua de la ciudad. Tiene unas dimensiones aproximadas de 44 x 9 m; como elementos de mobiliario urbano hay 6 bancos de madera, 3 paneles turísticos informativos (Junta de Castilla y León y Diputación de Zamora), estando el lugar significado con la cruz de piedra que da nombre al sitio, y un monolito jacobeo de la asociación de Lorca indicando la distancia que resta para llegar a Santiago de Compostela.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

A unos dos kilómetros de la ciudad de Zamora, a la orilla derecha de la carretera que conduce a Galicia, en un altozano, hay tosca cruz de piedra fija sobre un monolito de unos tres metros de altura, que se conoce con el nombre de Cruz del rey D. Sancho. La tradición dice que aquel sencillo monumento, desgastado por la intemperie, fue erigido por orden de la Reina de Zamora, como piadosa memoria del sitio mismo en que murió su hermano, a resultas de la alevosa acción de Vellido Dolfos. Allí estuvo la tienda del Rey, y a su alrededor el Real de los castellanos que cercaban a Zamora, bien asentado, porque sería difícil elegir paraje mejor para el objeto, siendo el terreno llano en gran extensión y en descenso suave hasta los muros de la plaza.

Frente a la cruz hubo un humilladero, fundado también por doña Urraca, en sufragio del monarca desventurado que a la política y a la razón de Estado sacrificó las afecciones más caras al alma y los fueros de la cortesía caballeresca de su época. Del humilladero, ni vestigios quedan al presente; persiste, en cambio, la Cofradía instituida con el nombre de Nuestra Señora de la Concha, la cual, por estatuto, saca todos los años en procesión a la imagen en el segundo día de Pascua del Espíritu Santo; llega a la Cruz del rey D. Sancho, y allí, vuelto el rostro de la Virgen hacia la ciudad, entona el sacerdote el salmo “De profundis”, y un responso por el alma del indicado rey.

La procesión se verifica de madrugada, acompañándola a la salida el Concejo del pueblo de la Hiniesta con vara alta, y la concurrencia reza el sufragio con un recogimiento ejemplar. Desde el alto de la Cruz se descubre toda la ciudad y su campo, cuyas espigas empiezan por entonces a dorar y encuadran la verdura de los viñedos: se ve el curso del Duero en larga cinta plateada y al otro lado la llanura que va hasta el horizonte, más allá de Morales. En aquel sitio elevado y solitario, la voz grave del sacerdote, el rezo de la gente arrodillada bajo la bóveda del cielo, el sol, el paisaje, dan al acto una majestad que impresiona vivamente el ánimo, transportándolo insensiblemente desde el siglo XIX al XI, en que allí mismo, arrodillados los castellanos, vestidos con las mallas de acero, arrastrando las lanzas en señal de luto, celebraron los funerales del monarca.

Los que acompañan a la procesión y los transeúntes que en todo tiempo pasan por el camino que va al pie de la Cruz, arrojan allí una piedrecilla en testimonio de haber rezado un “Pater Noster”, por lo que las piedras, quitadas muchas y muy singularmente cuando se construyó la carretera donde han tenido aplicación para el firme, forman siempre montón. He aquí como se confirma la aserción de la Crónica del arzobispo D. Rodrigo, al decir “que la muerte de D. Sancho causó aflicción a los mismos sitiados”.

Al volver la procesión, sale a recibirla en corporación el Ayuntamiento de Zamora, que acompaña a la imagen hasta su iglesia1.

1 FERNÁNDEZ DURO, Cesáreo. Memorias históricas de la ciudad de Zamora, su provincia y obispado. Madrid, 1882. T. I, págs. 300-302.

PROPUESTA DE ACONDICIONAMIENTO

Nuestra propuesta se concreta en las siguientes actuaciones:

  • PANELES INFORMATIVOS

Unificar la información existente, ya que en la actualidad hay carteles de distintas administraciones y, además, en mal estado de conservación. La actuación, por tanto, consistiría en recopilar la información jacobea de los caminos (etapas, distancias, albergues…) así como aquella turística que se considerara (servicios que ofrece cada localidad, puntos de interés…), lógicamente en varios idiomas.

Paneles informativos de distintas administraciones

  • MOBILIARIO URBANO

Mejora del mobiliario urbano, sustituyendo los bancos, deteriorados, e instalando también alguna mesa.

Estado actual de algunos de los bancos

  • FUENTE

Instalación de una fuente, a ser posible similar a las que ya existen en algunos parques: de hierro fundido, con el cuenco en forma de venera, y ornamentada con algún motivo jacobeo.

Fuente instalada en el parque existente junto al Colegio Riomanzanas (Zamora)

  • CRUZ E HITO JACOBEO

Reubicación de la cruz y traslado del hito de la asociación de Lorca.

La cruz se ubica en el borde de la zona ajardinada, junto a la acera, y entre árboles, pasando prácticamente desapercibida para quien no sabe de ella al no contar con ningún panel informativo. Creemos que sería necesario ennoblecer este monumento, elevándolo sobre una grada en un pequeño jardín.

En cuanto al hito jacobeo, sucede algo similar. Debería ser trasladado a la parte interior de este espacio, colocándolo en un lugar preferente, que bien podría ser próximo a la fuente o a los paneles informativos.

  • PASO DE PEATONES

Recientemente se ha habilitado un paso de peatones para acceder a un área de descanso construido junto al lateral del depósito municipal de aguas, frente al almacén de ferretería “Marcial”. Pero el itinerario jacobeo discurre por la margen derecha de la calle de la Hiniesta, siguiendo la señalización urbana instalada a lo largo de ella; no existe ningún paso de peatones para continuar una vez llegado a la intersección: ni hacia la izquierda, para poder cruzar por ese paso recién pintado que, además, exigiría pintar otro en la carretera de La Hiniesta, ni a la derecha, salvo que se obligue al caminante a dirigirse hacia la rotonda del Rey D. Sancho, donde sí existe uno, aunque no práctico para los peregrinos y usuarios en general, puesto que ninguno lo utiliza y cruzan la avenida por donde más cómodo le resulta, aún a riesgo de sufrir un accidente.

Una vez llegado al cruce con la Avd. Cardenal Cisneros, y para garantizar la seguridad de los peregrinos, sería necesario habilitar un paso de peatones en el lugar más próximo a la rotonda que permita la normativa, para dar continuidad al Camino.

  • SEÑALIZACIÓN

Para indicar la entrada a este espacio, así como cuál es el camino a seguir a la salida –el de la izquierda según avanzamos, el más próximo a la calzada–, es necesario instalar la correspondiente señal ética jacobea normalizada.

  • ESTADO DEL CAMINO

Una vez que el peregrino ha descansado y recibido la información adecuada, seguirá su andadura hasta el punto del final de la etapa, pero para ello es imprescindible que los caminos estén en las mejores condiciones.

Desde la zona Cruz del rey D. Sancho, el camino, paralelo a la carretera hasta llegar al Camino de los Cascajos, se encuentra en muy mal estado, cubierto de vegetación. Es preciso desbrozarlo e, incluso, allanarlo con maquinaria, mejorando su firme con materiales que impidan la formación de barro con las lluvias. Para un exclusivo uso peatonal y evitar el tránsito de vehículos a motor por él, sería conveniente instalar algún obstáculo que lo evite, como bolardos de hormigón, por ejemplo.

Estado actual del Camino

  • BASURERO Y ESCOMBRERA

Como decíamos anteriormente, el peregrino es un mensajero, y donde vaya irá contando lo que ha visto, el trato recibido por los ciudadanos, y hablará de las bondades de la ciudad donde ha estado.

En nuestro caso, la despedida que Zamora le ofrece al caminante no es la deseable ni la que esperaba: en el citado Camino de los Cascajos hay un basurero y una escombrera, sin duda incontrolados, que afean cualquier buena labor realizada.

A modo de conclusión, la bimilenaria calzada romana de la Vía de la Plata está catalogada como Bien de Interés Cultural. Su uso como ruta de peregrinación para los que proceden del sur peninsular, así como entronque donde confluyen las que nacen en la región levantina, está avalado por los muchos testimonios jacobeos que encontramos a lo largo de su recorrido.

Entendemos que es compromiso de las diferentes administraciones y de las asociaciones jacobeas preservar este legado, al objeto de transmitir a las generaciones futuras el rico patrimonio que aún disfrutamos, así como aprovechar las sinergias que el Camino de Santiago genera.

Enrique Vicente y Víctor Sierra
Zamora, marzo de 2020

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