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La historia se repite

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Cuando la historia se repite es porque somos tan ineptos, que hemos aprendido muy poco de ella y por eso estamos condenados a repetir cada uno de nuestros errores y fracasos.

            Va ya para siglo y medio, cuando sus señorías tenían que elegir al presidente de la primera republica y después de muchas reuniones, negociaciones y casi una docena de intentos, no se llegó a ningún acuerdo, por lo que el candidato para aquella elección, Estanislao Figueras, fue sobre todo honesto consigo mismo y sincero al ver la incompetencia de aquellos que se decían ser los representantes del pueblo y nos dejó una frase que seguramente muchos de los actuales servidores que se dicen públicos, la desconocían, porque vuelven a tropezar en la misma piedra. Don Estanislao viendo la incapacidad de llegar a un acuerdo les dijo; Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros. Después de decir lo que dijo, hizo lo que se esperaba de él que no era otra cosa que abandonar la responsabilidad que le habían encomendado, porque comprobaba que eran incapaces de llevarla a buen puerto.

            Pero claro, estamos hablando de personas honestas y con principios, gente que no llegaba a la vida pública para demostrar nada, habían llegado a la vida pública porque ya lo habían demostrado todo, y solo querían poner su conocimiento y saber hacer al servicio de los demás.

            Hoy, además de no haber aprendido la lección, nos encontramos con los que dicen representarnos, que en la mayoría de los casos, de momento no han demostrado nada, algunos ni tan siquiera han trabajado anteriormente, porque se han dedicado toda su vida a lo que se está convirtiendo en una lucrativa profesión, que es la política y sin haber demostrado su saber hacer, en ocasiones son quienes gestionan los recursos que deben servir para el bienestar de los demás y como estamos pudiendo ver, su afán es que el beneficio sea el propio.

            Pero siempre habrá un culpable y en este caso, se percibe en cada una de sus manifestaciones, que el pueblo no supo elegir bien, no les dio la suficiente confianza para tener una holgada mayoría que les permitiera sacar adelante cada una de sus ambiciones y como desde la base se ha hecho mal, es necesario volver a elegir, a ver si esta vez los millones de votantes son capaces de acertar.

            Pues no señorías, el pueblo generalmente no se equivoca, es posible que su error haya sido el elegir a 350 ineptos que no son capaces de llegar a un acuerdo, pero no por eso tengan la desvergüenza de solicitar a casi cuarenta millones de personas, que hagan lo que ustedes son incapaces de hacer y si no, lo mejor es que cada uno de los 350, haga su maleta, meta en ella sus cosas y se vaya a su casa, porque eso es lo que ocurre habitualmente en cualquier actividad económica y laboral, cuando alguien no sirve para un trabajo, se le reemplaza antes de que lleve a la empresa a la ruina.

            Es de suponer que durante estos meses que han estado sin hacer nada, las jugosas retribuciones que han ido recibiendo, tendrán la honestidad de devolverlas, porque como se suele decir y lo dice la carta magna, todos somos iguales y tenemos los mismos derechos y créanme, ustedes no se han hecho merecedores de nada, porque tampoco han hecho nada.

            Pero me imagino que soy un poco iluso al pensar esto ya que a partir de ahora, por no haber hecho nada, como no son como los demás, tendrán unas retribuciones y unas compensaciones que son difíciles de imaginar, por eso seguramente la profesión de político está tan demandada últimamente y llega hasta ella cualquiera, hasta los que no sirven para otra cosa.

            Sería muy honesto por su parte, ya que no hemos sabido elegir bien que dimitieran todos, que se fueran a su casa y dejaran sitio a otros que sí tengan ilusión por arreglar las cosas, porque si no es así, no cuenten con mi apoyo, no voy a sentir de nuevo la decepción que me han causado, porque me han demostrado lo que son capaces de hacer y créanme hay personas con las que no es conveniente ni tan siquiera ir a cobrar una herencia, cuando menos dejar que te representen y darles alegremente tu confianza.

            Aprendamos algo de la historia y tengan la decencia de irse, ya que no han sido capaces de cumplir con el cometido que hace seis meses les encomendamos y seguro que a todos nos irá un poco mejor.