El camino posee la virtud, de dejar algunas huellas invisibles en aquellos que lo recorren, por eso algunos peregrinos también quieren devolver y dejar esa huella personal en el camino que tanto ha representado para ellos.

Florentino Mateos Núñez, es un peregrino andaluz de Santa Olalla del Cala un pueblo en la provincia de Huelva y en el momento que sintió la llamada del camino, quiso recorrerlo como hacían los peregrinos antiguos, comenzando desde la puerta de su casa.

Empezó a caminar en Santa Olalla del Cala y pronto, llegó a esa arteria que representa la vía de la Plata y con ilusión, fue caminando hasta llegar ante los restos del apóstol para mostrarle su respeto. Resultó un camino duro, pero el peregrino, se fue forjando en esta ruta tan exigente y cuando llegó a Santiago, se dio cuenta que el camino había conseguido proporcionarle mucho más de lo que esperaba encontrar en esta ruta.

Satisfecho por esta peregrinación, su siguiente reto consistía en hacer algo todavía un poco más difícil y como la península no tenía un camino que pudiera satisfacer ese cosquilleo que había surgido en el primer camino, fue pensando en otro reto todavía mayor y después de empaparse de historias de peregrinos, pensó que unir las dos metas de la peregrinación que siempre han existido, Roma y Santiago, representaría ese reto que culminaría todas sus exigencias.

Se desplazó hasta la ciudad eterna y comenzó a caminar en dirección a poniente y si el primer camino resultó de una exigencia importante, este segundo superaba todas las expectativas que se había ido forjando mientras lo estaba planificando, pero también le aportó la satisfacción de sentirse capaz de poder hacer algo que para muchos estaba vedado.

Para Floren, estos dos caminos representaron un cambio importante en su vida, le habían transformado y ese hormiguillo ya no se iba a apartar nunca de su lado, se había convertido en peregrino y para el peregrino el contacto con el camino es lo único que consigue calmar todas las necesidades que en alguna ocasión tenemos.

Floren es restaurador de obras de arte y también un amante de los valores que su afición, consigue impregnar a quienes lo contemplan y fue dando vueltas a un proyecto en el que trataría de conjugar arte y camino, que eran dos de las cosas más importantes que había en su vida.

Con motivo de la pandemia que nos obligó a todos a una reclusión forzosa, Floren comienza a idear un proyecto en el que, a través de su talento, pudiera dejar en el camino esa huella personal que el camino había conseguido dejar en él y fue planificando un proyecto con el que dejaría su huella personal en el camino.

En su cuerpo, lleva tatuada una concha de peregrino y se le ocurrió que esa concha estuviera también presente de forma permanente en la vía de la Plata, porque en este camino, fue el lugar en el que experimentó ese cambio tan importante en su vida.

Cuando tuvo definido el proyecto, lo comentó con el alcalde del Real de la Jara y el de su pueblo, Santa Olalla del Cala y con los bocetos que les presentó, los dos estuvieron de acuerdo en llevar adelante aquel proyecto en el que Floren dedicaría su trabajo para realizar una sencilla, pero visual escultura confeccionada con piedra y hormigón armado, que se pudiera contemplar desde lejos y resultara un hito en el camino para que los peregrinos inmortalizaran su paso por aquel lugar.

Con ayuda y colaboración de amigos, escuchando sus consejos sobre aquellos materiales que resultaban más desconocidos para él, se puso manos a la obra y confecciono dos esculturas de gran tamaño que se pueden contemplar en El Real de la Jara y en Santa Olalla del Cala.

Ahora los peregrinos que recorren la vía de la Plata, disfrutarán del talento que Floren ha querido dejar en su camino, como esa huella personal que todos los peregrinos tratamos de dejar en esta ruta de peregrinación.

Es importante esa labor desinteresada que algunos hacen en los caminos y la de Floren quedará durante mucho tiempo para que los peregrinos pueden contemplar y disfrutar de esta obra, mientras descansan haciendo un alto en esta bonita etapa del camino de la vía de la Plata.

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