La precaria situación en la que se encuentra en la actualidad la provincia de Zamora, parece algo programado a lo largo del tiempo, porque los parámetros, en todos los aspectos de desarrollo, ofrecen un estado tan lamentable, que difícilmente muchos pensamos que pueda tener vuelta atrás.

Desde hace décadas, la despoblación que presentan las diferentes comarcas de esta tierra, ofrecen un retroceso, que ha llegado a convertirse en un desierto demográfico para la población. Además, el crecimiento vegetativo, cada año va mermando cualquier esperanza de un futuro para la poca gente que va quedando en esta tierra.

Por eso, muchos pensamos que todo se encuentra programado desde hace tiempo. Sin gente que pueda levantar la voz, resulta muy sencillo poder implantar las políticas que, desde diferentes sectores económicos y políticos, se están llevando a cabo, porque si no hay nadie que proteste, resulta mucho más fácil poder hacer lo que se quiera.

En la primera mitad del siglo pasado, anegaron nuestras tierras productivas de cultivo para construir grandes embalses que generarán riqueza hidroeléctrica. El problema es que esa riqueza no se quedó en esta tierra, fue para aquellos que supieron ver la oportunidad de aprovechar los recursos que tenían a su alcance y que tan fácilmente les fueron concedidos.

Más tarde la inmigración fue dejando la provincia sin gente que produjera los recursos que siempre había resultado tan importantes y vitales. Luego vino la implantación de parques eólicos, más tarde las macro granjas que nadie quería en sus tierras donde se generan los importantes beneficios que producen y se fueron implantando a lo largo de nuestro territorio y ahora, aquellos terrenos productivos que sirven para asentar población en una zona eminentemente agrícola y ganadera, se ven invadidas por extensos campos de placas solares y fotovoltaicas.

Nos lo habían quitado casi todo, únicamente nos quedaba el patrimonio natural y paisajístico para tratar de atraer visitantes que disfrutarán con la riqueza que teníamos, pero hasta eso también nos lo quieren arrebatar inundando extensas zonas del territorio con todo tipo de implantaciones para exprimir los pocos recursos que nos quedan.

Las gentes de esta tierra, acostumbradas a estos desmanes, han llegado a un punto de conformismo que resultaba preocupante, asumiendo como algo natural todas las tropelías que algunos hacían, pero como dice el refrán, todo tiene su límite y la gota ha llegado a colmar el vaso consiguiendo que se desbordara.

Ahora vemos que la gente va siendo consciente del negro futuro que tienen por delante y cada vez son más frecuentes en diferentes pueblos de la provincia, manifestaciones en contra de las macro granjas, del déficit sanitario, de explotaciones a cielo abierto, de vaciado de los recursos hídricos necesarios para el regadío y el consumo humano y las extensiones cada vez más grandes para generar recursos eléctricos.

El pueblo ha dicho basta y está comenzando a levantar la voz, por fin se ha despertado y cada vez resultan más frecuentes las manifestaciones en contra de los desmanes que algunos están permitiendo.

Con motivo de la puesta en marcha en la zona de Tábara de parques fotovoltaicos, en defensa de las tierras y el futuro de los pocos que todavía pueden mantener esta tierra, la gente está comenzando a sublevarse y a no permitir lo que algunos pretenden llevar a cabo.

José Manuel Ballesteros, agricultor y ganadero de Tábara, ha liderado la campaña en contra de la implantación indiscriminada de placas solares en la comarca de Tábara y ha convocado a los agricultores y vecinos de la zona para hacer una manifestación con un corte de carretera en Tábara, mostrando la preocupación por la problemática que puede representar la invasión en tierras de cultivo con estas explotaciones.

Se trata de defender los derechos de los agricultores y ganaderos y sin estar en contra de la generación de riqueza, no se quiere que se haga de esta forma, a cualquier precio y que multinacionales y firmas importantes de diferentes sectores productivos, vengan a robar los pocos recursos que todavía conserva esta tierra y que hemos heredado, de aquellos que tanto han luchado para conservarlos.

Es el momento de levantar la voz y luchar por ese futuro tan negro que tienen las generaciones que vendrán por detrás y en el caso de estas explotaciones fotovoltaicas, se está perdiendo el respeto a la población con amenazas de expropiaciones, que no tienen en cuenta de qué vive la gente de esta tierra.

El sector primario resulta imprescindible para la sociedad, porque es el único que puede producir recursos de primera necesidad y gracias a él, podemos disponer de alimentos cada día.

Desgraciadamente en la convocatoria celebrada en Tábara, no se vio ningún representante de los que dicen defendernos y es necesario que las administraciones públicas, se impliquen con la gente del territorio y para ello es preciso hacer cuanto antes una ordenación del territorio con una legislación que proteja al sector primario y no permitir alegremente que una empresa privada amenace y consiga expropiar terrenos que toda la vida han estado dedicadas a los recursos naturales, agotando los pocos recursos que conservamos.

Estas empresas que nacen con capitales sociales irrisorios, son empresas conseguidoras que venden posteriormente los derechos al mejor postor, con contratos que nadie consigue comprender y que acabarán siendo vendidos a fondos de inversión que ya sabemos cuál es su objetivo y el fin que persiguen.

Para esta tierra, lo más importante es el valor de lo que todavía nos queda y es necesario, que nuestros políticos nos defiendan ante las injerencias que algunos pretenden hacer en nuestro territorio.

Los contratos que ofrecen, son una hipoteca de futuro, porque la retirada de las instalaciones en el momento que resulten obsoletas es un coste que nadie puede llegar a imaginarse y sería la herencia que dejaríamos a generaciones posteriores.

Es necesario defender esta tierra y su forma de vida, y para ello necesitamos políticas activas que miren por el interés de la poca gente que todavía quedamos en ellas, porque de lo contrario, nuestros políticos no estarán haciendo bien el trabajo que se les ha encomendado, y esta sociedad seguirá degradándose cada vez un poco más, hasta que ya la situación resulte completamente irreversible.

Galería de fotos: SAF

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