SAF –07 de agosto de 2016.

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Aquello de que “nadie es profeta en su tierra”, no se ha cumplido con Maeve, que ayer tarde pudo comprobar cómo todo su pueblo acudía a la presentación de su libro.

Acompañada de su editor, Javier Baonza, Maeve presentaba ayer su último poemario, “Los peces del duelo “, en el Salón Multiusos de su pueblo natal, Faramontanos de Tábara, emocionada recordaba aquella primera presentación “Al son de edades y Arritmitas “allá por el año 2008 en Tábara y hacía hincapié en recordar que aquel año era bisiesto, en 2012 le tocaba el turno al segundo y también la presentación se hacía en año bisiesto y para no ser menos, en esta ocasión también es bisiesto, nada de particular habida cuenta que su nacimiento también coincidió en año bisiesto, por lo que la autora interpreta este dato como la musa de la buena suerte que la está acompañando en los acontecimientos más importantes de su vida.

Javier, presentó a Maeve como esa poetisa joven de la que se hablará mucho en un futuro próximo porque irá dejando huella en la calidad y profundidad de su poesía.

Maeve a lo largo de su presentación leyó alguno de sus poemas, sin embargo el primero, dedicado a su hijo, fue el que más la emocionó y con voz entrecortada nos leía:

RIMAR

Aimar tiene forma de niño.

Despierta con sed y mimo

el rincón olvidado de mi infancia.

Preciso es advertirle del peligro

que corre en su contra

como una suerte de criatura

que cediendo se adormece, día a día. Noche tras noche.

Salta, mi niño, el mundo.

Él se cuelga de mi estatura

mientras nado en el líquido azul de sus ojos,

mientras duermo en el blanco

de su piel blanca un perfil

breve de sueño.

He parido tanto amor

que mis entrañas vacías

se apresuran a vestirse, todavía.

Tiene forma, mi hijo, de niño.

La tez pálida y los músculos rojos,

colorados y fuertes de niño.

Cuánto engordan mis palabras,

Él, qué poco cada día.

Los peces del duelo son el estímulo que nos golpea hacia la aceptación de las cosas dadas bajo el determinismo oculto entre los perfiles umbrosos de la vida. Cuando agonizan los peces curvan sus cuerpos y abren sus agallas en una acción que juzgamos desesperada. Como desesperado es el poema y su manifestación a grito herido por desdeñar la lucidez que la experiencia nos ofrece, en contra de la inicua ilusión a la que la poeta se aferra.

Maeve Ratón (Zamora 1979) estudió magisterio por la especialidad de educación infantil. En la actualidad cursa el grado de lengua y literatura, compatibilizando la «llamada nunca latente en mí de la literatura» con la maternidad y la dirección de una pequeña fábrica de plantillas de calzado. Con anterioridad ha publicado dos poemarios: Al son de edades y Arritmitas. El primero, publicado por editorial Celya en 2008 con prólogo de Juan Manuel Rodríguez Tobal y, el segundo, a finales del 2012 por el Instituto de estudios Bercianos y con prólogo de Alberto Sevillano. Este tercero es para ella el mejor y más maduro de los poemarios que ha escrito. Hasta que venga el siguiente, añadimos.

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Distintos momentos del acto – Fotos: SAF