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PATRIMONIO

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Almeida – 2 de abril de 2014.

A lo largo de la historia, ha sido una norma que el dominador aplaste todos los vestigios que identificaron al dominado y uno de los objetivos que siempre tienen los vencedores, es arrasar con la cultura que constituía uno de los patrimonios más importantes del pueblo vencido y aplastando cualquier vestigio cultural, pronto se caía en el olvido de lo que un día existió.

Imperios y civilizaciones que han pasado a la historia, les recordamos por ese patrimonio que ni el paso del tiempo ha podido eliminar de una forma definitiva. Las construcciones de los faraones, los restos del imperio romano, aztecas, dinastías chinas y así podríamos hacer un amplio recorrido a través de la historia.

Muchos de los monumentos y templos que han llegado hasta nosotros, se encuentran sobre los cimientos de las antiguas construcciones que pueblos desaparecidos construyeron para reunirse en ellos y fortalecer las creencias que tenían. Esto no es casual, la observación continua permitía ver esas fuentes de energía que se encontraban en esos lugares, por eso, esos emplazamientos eran respetados.

Afortunadamente, vivimos en una época en la que el patrimonio cultural que hemos heredado lo valoramos como algo muy importante que se nos ha legado y tememos la obligación de conservar para que las generaciones futuras puedan también disfrutar del mismo.

Sería inconcebible que una obra de interés general atravesara el acueducto de Segovia o el monasterio del Escorial afectando parcialmente este legado que se nos ha confiado.

Pero, la experiencia, nos dice que no siempre es así y en las cercanías tenemos un ejemplo lacerante sobre como no somos capaces de mantener el patrimonio heredado.

El Camino de Santiago, esta reconocido y declarado ITINERARIO CULTURAL EUROPEO, es un legado que cuenta con más de doce siglos de historia y nuestra obligación es conservarlo para que puedan seguir disfrutando de el las generaciones venideras.

Las comunicaciones entre los pueblos son importantes para su desarrollo, por eso infraestructuras como el tren de Alta Velocidad que se está construyendo para conectar la capital con las regiones periféricas, en este caso Galicia, resultan vitales para su evolución, pero cuando estas obras afectan a un trazado que es patrimonio de todos y los dirigentes deben proteger, muchos no llegamos a comprender porque no se ha tenido en cuenta un estudio de impacto medio ambiental sobre los patrimonios a los que va a afectar.

En estos momentos, el trazado de la vía férrea, ha alterado el Camino en la Vía de la Plata en dos puntos principalmente, entre Montamarta y Riego del Camino y entre esta población y Granja de Moreruela. Los peregrinos, llegan a un punto en el que el camino se encuentra precintado y no pueden avanzar por el, deben hacerlo a través de una carretera con una importante circulación o en ocasiones llegan a un punto en el que no pueden seguir adelante y tienen que dar la vuelta por donde han venido.

Es necesario que cuando se afronten estas obras, se tengan en cuenta estas situaciones y de forma provisional en lugar de cercenar el Camino, ofrezcan soluciones alternativas mientras duren las obras.

Creemos que el sentido común acabará imponiéndose y quienes tienen la responsabilidad y el deber de conservar este patrimonio, cumplan con la misión para la que han sido designados.