Entre la cantidad de cosas y situaciones por las que pasamos en esta vida, si tenemos alguna cosa meridianamente clara, es que cada vez que se produce algún desastre, los platos rotos, siempre acaban pagándolos los mismos, es algo que ya ha creado poso en el sentimiento y en la sensación que tiene cada persona con la que hablamos.

Con motivo de los recientes incendios que se han producido en estas comarcas abandonadas de nuestra provincia, hemos podido comprobar una vez más, que los perjudicados por este desastre, son además los que se ven obligados a tener que pagar los platos rotos y solucionar el problema que se ha producido, por la incapacidad de algunos.

Después de la tragedia, presidentes, ministros, consejeros y otros altos cargos de los que dicen representarnos, se han personado inmediatamente en el lugar del desastre. Seguramente algunos, muy pocos, les movían buenas intenciones, pero al final, todos buscaban ese titular y esa imagen que hiciera ver al resto de la población, que se encontraban en el lugar en el que debían encontrarse.

También han prometido, porque seguramente era el titular que estaban buscando en esos momentos, importantes aportaciones para solucionar el problema que se había provocado, palabras huecas y vacías, que con el tiempo carecen de contenido porque el tiempo se va encargando de diluirlas.

Hablando con uno de los afectados por esta tragedia, alguien que ha perdido una parte importante de su patrimonio y del legado que tanto ha luchado para transmitírselo a sus hijos, me ratificaba esta sensación que siempre he tenido, de que los platos rotos, al final acaban pagándolos los mismos, aquellos que han sufrido en sus carnes esta tragedia.

Este hombre se mostraba realmente indignado, porque además de haberlo perdido casi todo, ahora tenía que solucionar ese problema, que otros no habían puesto los medios para evitarlo.

Después de que sus campos, sus robles y sus encinas se hubieran quemado, se encontró con infinidad de trabas burocráticas para poder acreditar cada una de sus pérdidas, en lugar de facilitarle una gestión para la que él, no se encuentra preparado, porque lo suyo es la agricultura y la ganadería, resignado se dispuso a tratar de recuperar todo lo que el fuego se había llevado.

Sin saber todavía si va a obtener alguna compensación a todas las pérdidas que ha tenido, recibió un comunicado en el que se conminaba de forma inmediata a restañar todo lo que el fuego había ocasionado en sus tierras y para ello, tenía que hacerlo con sus propios medios, en ningún momento en el comunicado, se le comunicaba cuál iba a ser la cantidad, de todos esos medios económicos que se habían puesto a disposición de los afectados, que le iba a corresponder en función de las pérdidas que había tenido.

Eso sí, se le informaba que no era necesario solicitar ningún permiso para lo que antes requería una larga tramitación, seguramente es porque si se seguía el procedimiento establecido, tardarían tanto tiempo en responderle que no podrían cumplirse los plazos que le exigían

Ahora, mostraba su indignación por tener que reparar todas las cercas de cada parcela que el fuego había devastado y llevaba ya gastados 3500 €, pero él, era consciente que debía hacerlo porque de lo contrario la maleza acabaría invadiendo todo y para este hombre, lo prioritario y más importante, era conservar y tratar de recuperar el patrimonio que siempre había tenido.

Cuando la administración debería haber empleado todos los recursos materiales y humanos, sobre todo estos últimos y que la multitud de funcionarios fueran los que se encargaran de establecer los daños ocasionados y los recursos que se iban a destinar para subsanarlos, nuevamente son los propios afectados los que tienen que asumir esa tarea.

En el caso de este hombre, contaba con reservas para poder reparar las cercas de cada finca, pero pensaba en aquellos que viven al día y si quieren solucionar esta situación, deben convencer a una entidad bancaria del proyecto necesario que desean hacer, hasta que la administración les diga si van a recuperar una parte de lo perdido.

Como siempre, seguimos viendo demasiados titulares de prensa que no se ajustan para nada a la cruda realidad que vive la mayoría del pueblo, la realidad es otra muy diferente y es la que nos confirma, que al final los platos rotos siempre los acaban pagando los mismos.

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