SAF – 7u dde abril de 2015.

A los pies de la sierra de la culebra, la ermita de San Mamés abrió ayer sus puertas para que los tabareses veneraran a sus dos insignes santos San Mamés y San Blas,  dando así el pistoletazo de salida a las romerías en la comarca de Tábara, Alba y Aliste y la región vecina de Tras Os Montes en Portugal.

Este año el tiempo, al igual que en toda la Semana Santa, se ha portado extraordinariamente y ha lucido un sol de justicia y en este lunes de Pascua, los tabareses, han podido disfrutar de un extraordinario día de campo y romería, dando así por finalizada la Semana Santa de 2015.

La ermita de San Mamés se ha quedado, una vez más, a todas luces pequeña para acoger a todos los tabareses y foráneos que han querido honrar a sus santos protectores de la garganta y el reuma. Como es tradición, las mozas y menos jóvenes, comenzaron cantando el ramo, largos versos para pedir a los santos buenas cosechas, – hoy traducidas en bienestar -, para todos los tabareses, que las autoridades locales nos dirijan con acierto a lo largo del año y que el Sr. Cura Párroco, D. José Manuel, nos conduzca en la espiritualidad como buenos cristianos.

La tradición manda que al finalizar la Santa Misa y durante todo el día, los romeros fervorosamente pasen sus pañuelos por la garganta y rodilla de los Santos y a continuación hagan lo propio en las suyas para que el reuma y garganta dejen de molestarnos a lo largo del año.

La parte lúdica comenzó con la subasta de bollos maimones y ramos que previamente las señoras habían confeccionado con las recetas tradicionales que ancestralmente van pasando de madres a hijas. Este año la subasta, olvidándose de la crisis, fue bastante generosa, los bollos oscilaron entre los 20€ y los 35€, las rosquillas entre 35€ y 40€ y los ramos, el pequeño 65€ y el grande, tras un animado pique, logró llegar a 210€.

Tras la subasta, los romeros fueron ocupando sus lugares, previamente escogidos, para degustar las ricas viandas, pollo, paella y deliciosos postres caseros para cumplir con la tradición.

Para terminar la fiesta, la charanga animó la tarde con tradicionales bailes, pasodobles, jotas y todo tipo de ritmos bien movidos para que los romeros pudieran mover el esqueleto y disfrutar de esos ritmos que hoy en día, sobretodo la juventud, va dejando atrás. 

Además, como no podía ser menos,  no faltó la tradicional partida a la “CALVA” entre los mozos

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