• La Plataforma por una Sanidad Pública Digna de la Zona Básica de Salud de Tábara ha vuelto a alzar la voz ante lo que consideran una grave disfunción del sistema sanitario español: la imposibilidad de que los profesionales sanitarios accedan a los historiales clínicos de los pacientes cuando estos cambian de Comunidad Autónoma. Una carencia tecnológica y de coordinación que genera duplicidades, retrasos y un perjuicio directo a los pacientes.

“¿Por qué no pueden ver los médicos las pruebas ya realizadas en otra Comunidad Autónoma, cuando han sido examinadas por especialistas y constan en el historial del paciente?”, se preguntan desde la plataforma. Una cuestión que, lejos de ser anecdótica, afecta a miles de personas cada año, especialmente a quienes, por motivos laborales, familiares o personales, deben desplazarse o residir temporalmente fuera de su región de origen.

Desde la Plataforma explican que muchos ciudadanos, al mudarse de comunidad, se ven obligados a repetir pruebas diagnósticas ya realizadas, con el consiguiente gasto económico para el sistema y el retraso que ello supone en tratamientos o intervenciones quirúrgicas. “Es inaceptable que la falta de interoperabilidad entre los sistemas de salud de las autonomías suponga una barrera para la atención médica”, señalan. “Estamos hablando de vidas humanas, de salud, no de burocracia”.

Este problema estructural se agrava ante la inminente llegada del verano. Con la población de las zonas rurales multiplicándose durante los meses estivales y la plantilla sanitaria disminuyendo por las vacaciones, la atención médica en lugares como Tábara o Aliste se ve colapsada. “Todos los años nos encontramos con el mismo panorama. Se van los médicos, llegan los veraneantes, y la atención colapsa”, lamentan.

El problema no es solo estacional. El déficit crónico de personal sanitario, especialmente enfermeras, es ya una emergencia. Según ha denunciado recientemente el propio Colegio de Enfermería de Zamora, el Complejo Asistencial se ha visto obligado a hacer un llamamiento público para que las enfermeras que deseen trabajar en verano llamen directamente al hospital. Una situación que evidencia hasta qué punto la bolsa de empleo sanitario está bajo mínimos.

Los contratos ofrecidos —de junio a noviembre— no parecen suficientemente atractivos frente a los que ofrecen otras provincias como Valladolid, Salamanca o Burgos, donde las condiciones laborales y la estabilidad resultan más competitivas. “Las enfermeras buscan seguridad y trato digno. Aquí, ni lo uno ni lo otro”, subrayan desde la plataforma, añadiendo que no es de extrañar que muchas opten por emigrar a otros países europeos donde las condiciones son notablemente mejores.

“Si tratásemos a nuestros profesionales como se merecen, no se irían”, denuncian. Y apuntan a soluciones claras: mejorar los sueldos, ofrecer contratos más estables, reforzar las plantillas y garantizar unas condiciones laborales humanas. “Quienes hemos estado ingresados durante largas estancias sabemos bien lo que supone para una enfermera no parar en toda la jornada y no poder ni siquiera entregar la medicación a tiempo. No pueden vivir con ese nivel de estrés”.

Para la Plataforma, la clave está en no rendirse. “No podemos bajar la guardia”, afirman, reafirmando su compromiso con la lucha por una sanidad pública de calidad y universal, que no entienda de fronteras administrativas ni de discriminaciones territoriales.

“Seguiremos cada sábado, haga frío o calor, alzando la voz. Porque lo que no se ve ni se oye, no existe. Y nosotros existimos. Y no nos moverán”.

Gracias a quienes nos acompañáis y a los medios que hacéis visible nuestra lucha. Hasta el próximo sábado.

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