Resultaba cuando menos sorprendente, que Sesnández, un pueblo de la Sierra de la Culebra y de la comarca de Tábara, rodeado de pueblos en los que se celebran desde hace mucho tiempo las mascaradas de invierno (Riofrío, Sarracín, Abejera, Pozuelo de Tábara, Tábara, etc.), no contara con su mascarada propia.

Sin embargo, antiguamente tuvieron la tradición de contar con su mascarada que se celebraba el 1 de enero y seguramente, en la década de los 50, por la falta de jóvenes que pudieran llevarla a cabo, dejó de celebrarse este evento.

Lo retomaban una vez al año, coincidiendo con los carnavales, donde los Carucheros y la Filandorra, recorrían las calles del pueblo, llamando a cada casa para pedir el aguinaldo y con lo obtenido, los jóvenes celebraban una merienda en la que compartían lo que habían obtenido.

Pero ese inagotable pozo de los recuerdos que se tiene de la niñez, difícilmente consigue diluirse con el paso del tiempo y con motivo de retomar algunas tradiciones de los pueblos que se vieron afectados por los incendios del pasado verano, para realizar un proyecto que acabó convertido en un video de las costumbres de esta tierra, recuperando todos los objetos dispersos por el pueblo para esta celebración, Carlos Ferrero, viendo la exposición de los trajes que se habían obtenido, tuvo la idea de recuperar este evento tan singular en su pueblo y después de comentarlo con varias personas, ha necesitado solamente un mes, para revivir una tradición que se pierde en el tiempo.

Después de convencer a una buena parte de las personas con las que iba compartiendo su idea, consiguió que 50 participantes entre niños, mayores y todo aquel que deseaba colaborar en esta actividad, se enfundaran con el disfraz característico que tenían en sus casas, y se dispusieron a celebrar, como siempre se había hecho, esta fiesta tan peculiar de Sesnández.

Parecía que todo iba en contra del proyecto, porque el día amaneció encapotado con unas nubes que no presagiaban nada bueno y una buena parte del día, estuvieron descargando toda el agua que contenían. Pero se había hecho lo más importante, que consistía en revivir un proyecto y la lluvia, no iba a convertirse en el impedimento que les privara de disfrutar de esta tradición que muchos del pueblo, no la habían conocido.

Durante dos intensas horas bajo la lluvia, fueron recorriendo todas las casas del pueblo buscando ese aguinaldo que les permitiera celebrar en las escuelas la merienda, como manda la tradición.

El resultado no ha podido ser más exitoso, porque los mayores recordaron aquellos tiempos en los que habían participado y disfrutado con esta actividad y los más jóvenes revivieron un legado que forma parte de la cultura de su pueblo, a pesar de acabar empapados y con varios kilos de más por el agua que fue empapando los trajes que llevaban.

Todos los participantes, aseguraron que el año próximo repetirán la experiencia y algunos que este año no se animaron a participar en el evento, ya han confirmado que cuenten con ellos para una próxima edición, por lo que el primer día del año 2024, esta comarca contará con una mascarada más, los Carucheros de Sesnández, que nos deleitarán con sus argucias para conseguir que todos los vecinos del pueblo, les inviten a una buena merienda, en la que participa al final todo el pueblo.

Felicidades a Carlos, por recuperar una tradición que sólo la conocía por labios de sus mayores, ya que él nació, casi dos décadas después de que se celebrara por última vez.

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