Una gracia, consiste en realizar una acción que unas veces por ocurrente y otras por ingeniosa, consigue provocarnos a todos una sonrisa, a quien la hace y quien es víctima de ella y muchos, en algún momento de nuestra vida, hemos tenido la necesidad de destacar ante los demás, realizando alguna de estas gracias.

Sin embargo, el vandalismo es otra cosa, sólo se ríen aquellos que lo provocan mientras están ocasionando el daño que están haciendo y el resto padece y es víctima de estas acciones.

Estos días, seguramente con el objetivo de hacerse destacar ante los más cercanos, algunos se están dedicando a producir actos de gamberrismo, que al final derivan en un vandalismo innecesario.

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La decoración que se ha puesto en la plaza mayor y que era admirada por la mayoría de los vecinos de este pueblo, se ha convertido en el objetivo de estos vándalos, también alguna decoración que los vecinos admiramos, ha sufrido esa sinrazón de quienes tienen que destacar en algo, aunque sea perjudicial para quienes lo sufren y algunos cables han sido cercenados, evitando que cumplan con la función para los que han sido puestos.

Estas situaciones no deseadas por la mayoría de los vecinos de este pueblo al final, tarde o temprano, acabarán siendo de dominio público y dejando en el lugar que les corresponde a quienes las han provocado.

Sería aconsejable que cesaran de forma inmediata estos actos vandálicos que nada tienen que ver con un pueblo tranquilo como es Tábara, porque si continúan, al final cuando se conozca a aquellos que las han provocado, seguramente se verán obligados a sentir la vergüenza por lo que han producido y lo lamentarán durante mucho tiempo.

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