En una soleada mañana, el pueblo de Tábara se vistió de magia y tradición para conmemorar el centenario de su emblemática representación del «Auto de los Reyes Magos». Este evento, que se ha convertido en un pilar de la historia local, adquirió un significado especial este año al celebrar cien años desde que quedó inmortalizado en el único documento gráfico conocido, fechado en 1923.

A pesar de que la representación ha sido una parte integral de la historia de Tábara, incluso antes del documento gráfico de 1923, sufrió una interrupción durante los años de la guerra, cayendo en el olvido colectivo. Sin embargo, este año, en honor a su centenario y 60 años desde su recuperación, Tábara revivió con nostalgia esta hermosa tradición.

Los actores, plenamente conscientes del momento histórico, entregaron una representación que evocó los mejores tiempos. Hugo Sanz, quien personificó a Herodes, encarnó al tirano con tal vehemencia que bien podría haber sido el propio Herodes en persona. María Casas, en el papel del ministro, añadió un toque de realidad que transportó a los espectadores al mismo palacio de Herodes en el año cero.

Los doctores de la Ley, interpretados por Lara Fernández y Claudia Jorge, advirtieron a Herodes sobre la realidad que se avecinaba, mientras que Mario Gutiérrez, como enlace entre Herodes y los Reyes Magos, desempeñó un papel crucial en la trama. Sus Majestades, encarnadas por Unai García, José Manuel Fresno y Juan Luis Fresno, lograron sumergir a la audiencia en un momento mágico junto a los demás intérpretes, Paje del Rey Melchor, Martí Clemente, Paje del Rey Gaspar, Alba Puente, Paje del Rey Baltasar, Samuel Fernández, el Ángel, Paula Puente o la Virgen María, Ruth Pernía y San José, interpretado por Mateo Sanz, entre todos consiguieron recrear un Auto digno de los mejores tiempos.        

El agradecimiento de los organizadores hacia todos los participantes en el evento fue evidente, reconociendo el esfuerzo dedicado para asegurar que este «Auto» se convierta en una tradición que perdure al menos otros cien años. Este año, más que nunca, Tábara se unió para celebrar no solo la obra teatral en sí, sino también el esfuerzo constante por preservar una parte invaluable de su identidad cultural.

La representación del «Auto de los Reyes Magos» no es simplemente un evento; es una celebración de la resistencia, la pasión y la conexión con la historia que ha definido a Tábara a lo largo de los años. En su centenario, este pueblo ha demostrado que la tradición vive en sus calles y en el corazón de sus habitantes, marcando un hito que quedará grabado en la memoria colectiva de Tábara durante generaciones.

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