Tábara, un enclave con un rico legado histórico y religioso en la provincia de Zamora, celebró ayer tarde una emotiva Misa en La Torre, en honor a San Froilán, fundador del antiguo monasterio de San Salvador. La Torre, conocida por los lugareños como un tesoro de patrimonio medieval, representa el epicentro de la herencia que esta villa vivió en la Edad Media.

Antes de alcanzar la santidad, Atilano, un monje oriundo de Tarazona, llegó a estas tierras. Su destino se entrelazó con el de otro monje, más tarde venerado como San Froilán, originario de Lugo y que posteriormente se convirtió en obispo de León. Ambos monjes llevaron vidas de anacoretas, buscando respuestas a las preguntas que todos nos planteamos en algún momento de nuestra existencia. En un momento crucial de sus vidas, se les encomendó la noble tarea de construir varios monasterios en los fértiles valles entre los ríos Tera y Esla.

El monasterio de Moreruela de Tábara y el de San Salvador en la villa de Tábara vieron la luz a finales del siglo IX, dando vida a un monasterio dúplice que acogería a más de 600 monjes y monjas. Con el tiempo, este lugar se transformó en un importante Scriptorium donde se iluminaron los beatos de San Miguel, también conocidos como el Beato Morgan, el Beato de Tábara y el Beato de Gerona.

Ayer, jueves 5 de octubre, la Iglesia católica celebró la festividad de San Froilán de León. Este santo es reconocido por haber contribuido a la vertebración de la España medieval en el siglo IX, marcando un hito crucial en la Reconquista de los territorios bajo dominio árabe.

La Torre, hogar de la actual Iglesia de Santa María, erigida en el siglo XII tras la destrucción del antiguo monasterio por Almanzor en su avance hacia Galicia, ha sido un símbolo de devoción durante muchos años. Los fieles de Tábara han acudido a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, más conocida como «La Torre», para rendir sus plegarias.

La tradición ha permitido que, en honor a San Froilán, la Torre se abra a los fieles el día de su onomástica para celebrar una misa. Siguiendo esta tradición arraigada, el párroco de la localidad, Samuel Pérez Prieto, presidió la eucaristía en honor al Santo que fue tan venerado en estas tierras.

Es imperativo mantener estas tradiciones arraigadas que nos recuerdan el importante pasado que Tábara ha vivido y que hemos heredado a través de este invaluable legado que el paso del tiempo ha sabiamente conservado.

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