• La Plaza Mayor de Tábara se llenó ayer de luz, recogimiento y júbilo con la celebración de la Santa Vigilia Pascual, donde los feligreses compartieron tradición, oración y alegría en la noche más importante de la Semana Santa.
Tábara celebró anoche la solemne Vigilia Pascual en una noche de luz y esperanza

Una noche espléndida acompañó a los tabareses en la Vigilia Pascual, la celebración litúrgica más relevante del año, símbolo de la resurrección de Cristo y de la renovación de la fe. La ceremonia comenzó en la Plaza Mayor, junto a la estatua de León Felipe, alrededor de la hoguera que, como es tradición, preparó José San Primitivo para la ceremonia del Cirio Pascual. El encendido del cirio representó la luz de vida, esperanza y victoria sobre las tinieblas, que los asistentes compartieron al prender sus velas en un emotivo gesto de comunión y recogimiento.

Procesión del fuego y bendición del agua

Tras el canto del “Lumen Christi”, la luz del cirio fue encendiendo de mano en mano las velas de los feligreses, y la procesión del fuego recorrió la Plaza Mayor en silencio, encaminándose hacia la iglesia. Allí, los fieles participaron en la bendición del agua y la renovación de las promesas bautismales, reafirmando su compromiso con Cristo y su mensaje de amor y salvación.

A continuación, se celebró la Santa Misa de Gloria, donde el canto del Aleluya llenó de júbilo a los fieles tras los días de recogimiento vividos durante la Semana Santa. Al finalizar la liturgia, los feligreses recogieron agua bendita para llevar a sus hogares, cumpliendo así con la tradición de proteger y santificar los hogares en esta nueva Pascua.

Un ágape pascual para compartir comunidad

Como cierre de la celebración, el párroco D. Samuel invitó a los asistentes a un pequeño ágape en el Edificio del Reloj, donde los vecinos compartieron dulces, conversación y alegría, celebrando juntos la Resurrección del Señor.

Significado de la Vigilia Pascual

La Vigilia Pascual conmemora la noche en la que Cristo resucitó y representa la liberación de la muerte y el pecado. Celebrada desde tiempos bíblicos como memorial por los hebreos, esta noche se ha convertido en la madre de todas las santas vigilias, insertando a los fieles, a través del Bautismo y la Confirmación, en el misterio pascual de Cristo: morir, ser sepultados y resucitar con Él, con la esperanza de vivir para siempre.

La noche de la Vigilia Pascual es, por tanto, una oportunidad única para experimentar la fe en comunidad, celebrar la Resurrección y renovar la esperanza en la vida y en la luz que vence a las tinieblas.

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