• Los vecinos bendijeron los campos con la tradicional procesión y celebraron la ancestral subasta de bollos maimones y ramos

Como cada año, Tábara volvió a vestirse de tradición para celebrar con fervor la festividad de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. La jornada del 15 de mayo arrancó con el ancestral Canto del Ramo, entonado con solemnidad por las cantoras del pueblo antes de dar paso a la Santa Misa.

Uno de los momentos más emotivos llegó con la salida de la procesión, donde un mozo, como manda la costumbre, lucía orgulloso el ramo acompañado por un grupo de niños que llevaban los tradicionales bollos maimones. El cielo, que amenazaba con lluvia según los pronósticos, respetó la ceremonia, permitiendo el recorrido habitual de la comitiva para bendecir los campos y pedir por unas buenas cosechas.

A la llegada del Santo a la iglesia, se vivió uno de los instantes más esperados: la subasta de los brazos de las andas, que determina qué devotos introducirán a San Isidro en el templo. Acto seguido, Manolo tomó el relevo como subastador, animando con su voz una de las tradiciones más queridas del día: la puja por los bollos maimones, seguida de la siempre animada subasta de los ramos, que desató la algarabía entre los presentes.

El espíritu comunitario continuó en el Edificio del Reloj, donde los labradores de Tábara ofrecieron a todo el pueblo un ágape popular como muestra de agradecimiento y convivencia. Un final festivo para una jornada marcada por la devoción, la tradición y el buen ambiente entre los tabareses.

Este año, además, la Junta Agropecuaria de Tábara ha anunciado una celebración especial para el próximo día 24 de mayo, cuyo cartel se encuentra ya disponible con todos los detalles del evento.

Tábara mantiene viva su identidad rural con celebraciones que unen pasado y presente, y que refuerzan los lazos de un pueblo orgulloso de sus raíces.

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