- El Ayuntamiento invierte 80.000 euros en consolidar el espacio como referente internacional de los manuscritos iluminados, con nuevas piezas que homenajean la obra de Magius, Emeterius y Monnius
- La villa de Tábara vuelve a ocupar un lugar central en el mapa mundial de los estudios sobre los Beatos. El Centro de Interpretación de los Beatos, ubicado en la iglesia de Santa María del año 1137, ha reabierto sus puertas tras una importante ampliación que eleva su colección a 19 facsímiles de códices medievales, convirtiendo este espacio en una de las referencias internacionales más importantes dedicadas a la iluminación y la caligrafía medieval.

El Ayuntamiento de Tábara, presidido por Antonio Juárez Núñez, ha destinado 80.000 euros a esta renovación integral, que ha permitido adquirir nuevos facsímiles, modernizar la iluminación y actualizar la museografía, en un esfuerzo por preservar y difundir el legado de los monjes Magius, Emeterius y Monnius, artífices del célebre Beato de Tábara, una joya del siglo X nacida en el scriptorium del Monasterio de San Salvador.
Una reinauguración con acento histórico y académico

El acto de reapertura, celebrado ayer, contó con la presencia del subdelegado del Gobierno en Zamora, Ángel Blanco García, y del historiador Fernando Regueras Grande, del Centro de Estudios Ledo del Pozo, figura clave en la recuperación del valor histórico de los Beatos en la comarca. Regueras recordó que este renacer “no ha caído del cielo, sino que es fruto de una colaboración sostenida durante más de un cuarto de siglo”, desde la emblemática exposición Scriptorium: Tábara Visigoda y Mozárabe, celebrada en 2001, que atrajo a más de 13.000 visitantes.

La concejala de Cultura, Francisca Gutiérrez, destacó el compromiso del Ayuntamiento por “engrandecer el centro y proyectarlo al mundo”, al tiempo que hizo un llamamiento a las administraciones superiores para mantener el impulso de un proyecto que, según señaló, “provoca una emoción única al contemplar la escritura e iluminación de estos códices, declarados por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad”.
Un tesoro de 19 facsímiles

La colección del centro incluye ahora 19 facsímiles de códices medievales, de los cuales 14 son incorporaciones recientes: Urgell, San Severo, Fernando y Sancha, Silo, Burgo de Osma, San Pedro de Cerdeña, Manchester, San Andrés del Arroyo, Emilianense, Escorial, San Millán de la Cogolla, Turín, Lorvao, Berlín y Navarra. A ellos se suman los ya emblemáticos Beato de Tábara, Morgan, Gerona y Valcavado, junto a un fragmento del Beato de Zamora (o de Sanabria), del que se sospecha podría proceder del antiguo monasterio de San Martín de Castañeda.

La inversión ha permitido además modernizar la iluminación interior y exterior a tecnología LED y avanzar en un Plan de Dinamización Cultural que incluirá próximamente la renovación de la Plaza John Williams, donde se erige la iglesia de Santa María, consagrada en 1137 y declarada Bien de Interés Cultural.
El corazón del Scriptorium tabarense
El templo se asienta sobre los restos mozárabes del histórico “Tabarense Cenobium”, origen del monasterio. En aquel scriptorium se copiaron, al menos, tres versiones de los Comentarios al Apocalipsis de San Juan, de las que el centro tabarense conserva los facsímiles del Beato de Tábara (Archivo Histórico Nacional de Madrid), el Beato de Morgan (Pierpont Morgan Library de Nueva York) y el Beato de Gerona (Catedral de Gerona).
Con esta ampliación, Tábara reafirma su papel como epicentro internacional de los estudios sobre los Beatos, un lugar donde la memoria escrita de la Alta Edad Media revive, iluminada ahora —literal y simbólicamente— por la luz del siglo XXI.






























