- El 15 de agosto volvió a demostrar que en Tábara la afición por la tauromaquia no solo se mantiene viva, sino que late con fuerza en el corazón de sus gentes. La plaza portátil de Palomillo registró tres cuartos largos de entrada, con un público entregado de principio a fin, que supo reconocer la entrega de los toreros pese a la asignatura pendiente con la espada, donde todos fallaron.

Aun así, la entusiasta petición popular llevó a que todos los actuantes salieran premiados con orejas, prueba del cariño y la pasión de un tendido que convirtió la tarde en un verdadero festival de emociones.
El rejoneador José María Martín brilló con caballos de gran presencia y unas banderillas de mucho mérito. Aunque necesitó dos intentos con la espada, el público premió su esfuerzo con una oreja.
El matador Javier Herrero mostró temple y seriedad con el capote, hilando naturales de gran calidad y una faena sólida que también le valió el reconocimiento de la plaza. En la misma línea, ‘El Galo’ conectó con el tendido gracias a su entrega tanto con capote como con muleta, viéndose recompensado igualmente con trofeo.

Los novillos, todos de excelente presentación, dieron juego y permitieron el lucimiento de los toreros. Pero si alguien se erigió en protagonista absoluto de la tarde fue el joven novillero portugués Gonçalo Alves, que ofreció un auténtico recital. Desde los primeros compases se ganó al público con banderillas espectaculares, quites de gran creatividad y una muleta poderosa, especialmente en el toreo al natural. Aunque sufrió en el momento de entrar a matar, su faena fue de tal magnitud que la petición de dos orejas fue unánime, lo que le permitió salir a hombros por la puerta grande en su debut en Tábara.
La jornada se cerró en clave festiva con la orquesta La Ocaband, que prolongó la celebración hasta altas horas de la madrugada, y con el esperado toro de fuego, un clásico de la noche tabaresa que hizo disfrutar a grandes y pequeños en el día grande de sus fiestas patronales.
Con este festejo, Tábara volvió a reafirmar que la tauromaquia sigue siendo un pilar fundamental de sus tradiciones y de su identidad festiva.








































































