
Reconozco, que la primera vez que escuché estas dos palabras, una seguida de la otra, no era capaz de aceptarlas, porque, me resultaba inconcebible que alguien que debía velar y proteger el patrimonio que le habían encomendado, que consistía en cuidar y mejorar la vida de los que habitaban el territorio del que era responsable, pudiera tener la desfachatez de establecer un plan que resultaba tan perverso.
Sin embargo, el tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio y no hace falta remontarnos mucho en nuestro pasado, para comprobar y ser conscientes del cambio, que se ha producido en esta tierra en las últimas dos o tres generaciones.
Hasta hace muy pocos años, esta era una tierra rica. Los recursos naturales con los que contaba permitían que todos los que vivían en el territorio, fueran autosuficientes con los recursos que generaban, porque cubrían una buena parte de las necesidades que la gente tenía.
Primero fue anegar las ricas extensiones de cultivo, para construir las grandes presas hidroeléctricas, que hicieron rica a mucha gente de otros territorios y empobrecieron a las gentes de esta tierra, que se vieron privadas y una buena parte de sus recursos.
Luego vinieron los parques eólicos y fotovoltaicos, que también fueron ocupando una buena parte del territorio, especialmente en las zonas más productivas.
Para controlar todo lo posible, el patrimonio con el que contaba esta tierra, se fueron creando federaciones y confederaciones, que eran las que decían lo que se tenía que hacer y cómo había que hacerlo. Así, los ríos dejaron de pertenecer a los pueblos por los que discurrían y cualquier aprovechamiento que se pretendiera realizar, había que contar con el beneplácito de quienes ahora controlaban este recurso. Y lo terrible en este caso es que los intereses de quienes siempre habían utilizado estos recursos, dependían del criterio de quien ahora los controlaba y, hemos visto como cauces que no se limpian, cuando llega una riada, acaban inundando los pueblos.
La ganadería extensiva que era uno de los patrimonios de los que vivía mucha gente de esta tierra, se han visto relegados por esas explotaciones intensivas que además de conseguir la extinción de muchos pequeños ganaderos, han privado de la limpieza necesaria que requerían nuestros campos y nuestros montes, dejando yerma la tierra que ocupan.
Las buenas comunicaciones vertebran los pueblos y Zamora, ha tenido que ceder importantes extensiones de terrenos de cultivo, para permitir que todas las regiones cuenten con vías rápidas de comunicación, pero como ya queda poca gente en esta tierra, las estaciones que podían tenernos comunicados, se ven privadas de este importante servicio, ya que no contamos con gente suficiente que las haga rentables.
Estas políticas, a largo plazo, han conseguido que aquella autosuficiencia con la que se contaba hace muy poco tiempo, se acabe convirtiendo en una dependencia cada vez más ostensible.
Si hasta hace muy pocos años, una familia podía vivir con los animales que cuidaba con mimo en el corral de sus casas, ahora hay que tener la precaución de que no haya una gallina más en el gallinero porque acaba siendo una explotación ganadera que para poder mantenerla, resulta completamente inviable, por los requisitos que estamos obligados a hacer. Aunque estoy convencido de que un porcentaje muy alto de nuestros dirigentes tienen en sus neveras y consumen huevos “sin matrícula”, porque lo bueno, nos gusta a todos, aunque ellos tengan que incumplir las incomprensibles leyes que a veces imponen.
Y si tienes unos hijos que desean permanecer en el medio rural en el que han nacido y crecido y, buscas para ellos un patrimonio que poder legarles, no trates de preservar ese recurso que con tanto esfuerzo has conseguido haciendo las labores que requiere, como son la poda o permitir que el ganado pastoree en él y lo limpie, evitando que el terreno se llene de maleza, porque como le ocurrió a Manolo, la funcionaria de turno, que es la que tiene que dar la autorización y que seguramente la teoría la domina a la perfección, pero en la práctica desconoce lo que es el medio rural, acabe denegándote el permiso, consiguiendo que esa finca acabe devorada por las llamas.
Así podríamos seguir con todo lo que está alterando la prosperidad de esta tierra, porque cada vez, la dependencia se va haciendo mayor y la burocracia resulta insoportable y ante esta tesitura, ganaderos, agricultores, pastores, etc., se ven obligados a tener que buscarse otra forma de vida.
Ahora sí, soy de los que opinan, que se está haciendo una perversa despoblación programada, porque en una tierra en la que cada vez contemos con menos personas que puedan explotar y dinamizar los recursos que tenemos, representa el idóneo terreno en barbecho, para que los que mueven y controlan los hilos del poder, puedan hacer lo que quieran con los proyectos que van ideando, aunque siempre en beneficio propio, olvidándose de la gente a la que dicen representar.
El día que no quede una voz que se levante contra la injusticia y las tropelías que se están cometiendo, habrán conseguido su objetivo: despoblar una tierra rica para hacerla sumisa a sus intereses.
Pienso, luego lo digo




















