La torre de la iglesia de Santa María de Tábara, representa el resto más significativo, de lo que fue el antiguo monasterio de San Salvador, derruido en el avance de Almanzor en su campaña hacia Compostela y reconstruido posteriormente en el siglo XII en estilo románico, conservando algunos restos mozárabes de su construcción original.

O turre tabarense, alta et lapidea insuper prima teca ubi  Emeterius tribusque mensis incorviur sedit, et com omni miembro calatum conquasstus fuit.

Oh torre Tábaraense, alta y toda de piedra, donde Emeterio permaneció sentado y encorvado durante tres meses, quebrando la pluma todos sus miembros.

            En el Beato de Tábara del siglo X, ya se hacía referencia a esta esbelta torre pétrea que el antiguo monasterio tenía, reflejándose también su silueta en la lámina más conocida y famosa del Beato que tomó el nombre de esta población y desde su reconstrucción, dos siglos más tarde, era admirada y contemplada por todos los que la veían por primera vez.

            La torre, como popularmente se la conoce en el pueblo de Tábara, a pesar de los avatares que ha sufrido a lo largo de su historia, siempre ha sido el monumento más representativo de la población y era frecuente ver como los visitantes se detenían para contemplar una obra que para muchos sigue resultando única.

            Pero en el momento que el sol se ocultaba por el horizonte, únicamente podía percibirse la silueta de una planta de tres pisos y su contorno hacía presagiar lo que la falta de luz impedía ver y muchos, tenían que marchar de Tábara, sin poder deleitarse contemplando y admirando esta obra de arte.

            Afortunadamente se han adoptado las medidas, para que esta situación no siga ocurriendo y aquellos que pasan por Tábara cuando ya ha oscurecido, gracias a una iluminación acorde con el monumento, pueden contemplarlo con una luminosidad que ha resultado muy lograda.

            El proyecto de mantenerla iluminada cuando la luz se marcha, es una pretensión que tenían los responsables del Ayuntamiento de Tábara, que buscaron el mejor proyecto que se adaptara a lo que ellos deseaban y Electro Tábara, ha sido quien se ha encargado de realizar el diseño y el montaje de esta buena iniciativa, que se mantendrá de forma permanente y se conectara al mismo tiempo que el alumbrado público.

            Felicitaciones al Ayuntamiento de Tábara por esta buena iniciativa y a Electro Tábara por el buen trabajo realizado que a partir de ahora, muchos inmortalizaran con sus cámaras y sus móviles, porque por las noches, la torre luce de una forma muy especial y sobre todo, con una iluminación que la hace destacar.

            Esperamos que pronto, también se pueda conseguir, que las imágenes que se captan de este entrañable monumento, no se vean entorpecidas por esos vehículos que siempre restan parte del encanto a la instantánea que muchos se llevan de este pueblo. Sabemos que hay inquietud para que esto pueda solucionarse cuanto antes y confiamos que se busque la mejor solución.