Tábara celebró ayer la festividad de San Isidro, tras dos años sin procesión, pidiéndole al Santo por las cosechas, como manda la tradición.

Tras el Canto del ramo por las señoras del pueblo, dio comienzo la procesión con San Isidro para bendecir los campos. La tarde se presentaba limpia, aunque una nube amenazaba darnos un susto, que finalmente se hizo realidad y al final de la procesión hubo que acelerar el paso y aun así no nos libramos de un pequeño chapuzón.

Pasado un rato, el sol brilló de nuevo y se pudo seguir con la ceremonia y el ritual de la subasta, primero de los brazos de las andas para introducir al Santo en la iglesia y a continuación, tal como manda la tradición, Manolo continuó con la subasta de los bollos maimones que portaban los más pequeños para finalizar con la subasta del ramo, esperada por todos los presentes con gran algarabía.

Los labradores tampoco este año pudieron ofrecer a los asistentes el ágape al que nos tienen acostumbrados, por causa del Covid, prefirieron no arriesgar, esperemos que para el próximo año ya todo está normalizado de nuevo y esto sea posible.

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